TARRAGONA

En la calle por no poder pagar la hipoteca

Un matrimonio y su hijo, desahuciados. Al marido le han operado dos veces y está a la espera de una tercera. Le han concedido un 55% de invalidez 

Àngel Juanpere-Foto: Lluís Milián - Tarragona - 20/06/2008 18:32
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Belén y Miguel Ángel con su hijo, en la vivienda que perderán, muestran las 150 firmas de apoyo recogidas en el barrio. - Lluís Milián

Belén está desesperada. Dentro de unos días, si no ocurre un milagro, perderá su casa y se verá en la calle, junto con su esposo —pendiente de ser operado por tercera vez— y su hijo de cuatro años. Reconoce que hubo un momento que no pudo hacer frente a la hipoteca y que, cuando quiso ponerse al día, el banco se lo negó. Y la vivienda saldrá a subasta el próximo mes.

Ahora está recogiendo firmas aunque, posiblemente, de poco le servirán. Sabe que su caso no es único y que, como ella, miles de personas están amenazadas por la hipoteca o, aún peor, por el desahucio.

En enero de 2006, Belén y su marido Miguel Ángel compraron a una agencia inmobiliaria un piso de 65 metros cuadrados en la calle Montblanc de Torreforta. En aquella época, el esposo trabajaba de encofrador y ganaba unos 2.000 euros al mes. Ella no trabajaba y se encargaba de cuidar a su hijo, que por aquel entonces tenía año y medio. La familia podía hacer frente a la hipoteca, que se había estipulado en 600 euros mensuales. Pero la situación se torció y ha cambiado radicalmente.

La enfermedad
A los seis meses de tener casa propia el marido enfermó. En un plazo de tres meses pasó en dos ocasiones por el quirófano. En la segunda intervención le dañaron un nervio de la pierna, por lo que está a la espera de ser operado nuevamente.

Al principio de cobrar la baja recibía unos 1.000 euros mensuales, lo que les daba todavía para pagar entre 500 y 600 euros de la hipoteca. En dos ocasiones se pusieron al día de los pagos.Cuando tenía pendiente el pago de 200 euros le bloquearon la tarjeta de crédito. Al mes siguiente, en abril del año pasado, quiso ingresar 500 euros en la libreta de ahorros y ya no le dejaron.

Asegura que el banco le exigía el pago de los 1.000 euros que debía. Pero la familia no podía hacer frente a esa cantidad. El día que tenían que operar a su marido, ella habló con el director de la sucursal para poder ampliar el plazo de pago de la hipoteca. Se lo negaron.

Por la segunda intervención quirúrgica, Miguel Ángel estuvo veinte días ingresado, a pesar de que le habían dicho que era una operación sencilla. En noviembre del año pasado volvió a estar ingresado a raíz de las secuelas que le dejó la segunda operación.

Los médicos no saben lo que padece. Actualmente tiene concedido el 55 por ciento de invalidez y recibe sólo 600 euros de pensión. A este importe hay que sumarle los 500 que cobra ella —cuando vuelva la titular de la plaza se quedará de nuevo sin trabajo—. Él, ahora, no puede sentarse en la silla a comer, lo tiene que hacer tumbado en el suelo sobre una manta, en el sillón o en la cama.

Resolución judicial
El pasado 6 de mayo, el Juzgado de Primera Instancia número 6 de Tarragona dictó una providencia. En la misma se acordaba sacar a subasta la vivienda y un trastero. La pareja y su hijo no tienen ningún sitio donde ir. La asistenta social les ha dicho que busquen un piso entre 400 y 450 euros, que ella abonará un tercio de la entrada. Pero Belén asegura que no encuentra ninguno por este precio. Pero tiene otra preocupación de cara a la subasta del 3 de julio.

Si el banco vende el piso por debajo del importe que debe la pareja, ésta todavía tendrá una deuda con la entidad financiera. De esta manera le podrán embargar a ella la nómina y a él, la mitad de la pensión.
En su caso no pueden acogerse a lo que se denomina familia en quiebra. Abogados consultados por el Diari señalaron las dos posibilidades más ventajosas para la familia. Por un lado es que pueda vender el piso antes del día de la subasta ya que, hasta aquel momento, la vivienda es de su propiedad. Por otro, aunque sea muy angustioso, es que pueda realizar lo que se denomina dación total en pago. Ello significa que entregue voluntariamente el piso al banco con todas sus cargas.

El caso de Miguel Ángel y Belén denota una problemática actual y que cada vez va en aumento: los problemas que tienen muchas familias para llegar a final de mes, donde se incluye el pago de la hipoteca. Cada vez se ejecutan más subastas de bienes y se prevé que todavía será peor en el último trimestre del año. Ante esta problemática, el Col·legi d’Advocats de Tarragona ha preparado un curso específico sobre crisis inmobiliaria para el 3 y 4 de julio.





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