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Los tesoros ocultos del Alt Camp

Más allá de Valls y Santes Creus, el interior del Alt Camp ofrece numerosos atractivos para el visitante 

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Leandre Ibar | 10/07/2009 20:58

Castells, calçots y el gótico del Monestir de Santes Creus. La mayoría de visitantes del Alt Camp se inclinan por estos indiscutibles atractivos turísticos. No obstante, la comarca presenta otros lugares dignos de una parada en el viaje, y muchos de ellos se encuentran en la parte más septentrional de la comarca, en una zona donde la viña se apodera del paisaje.

Una buena manera de empezar una visita a la comarca es desplazándose hasta el Pla de Manlleu, dentro del municipio de Aiguamúrcia, limítrofe con el Baix Penedès y el Alt Penedès. Esta área aprovecha desde hace poco tiempo unas condiciones geográficas especiales para desarrollar una incipiente actividad vinícola. La altura, a más de 500 metros sobre el nivel del mar, el terreno y un microclima propio,permiten elaborar caldos peculiares.

Sin embargo, y a pesar de ser uno de los lugares más remotos de la comarca, el Pla de Manlleu también presenta una buena oferta de turismo rural. En un área sin núcleos de población grandes y con una importante masa forestal, se organizan paseos para conocer el rico patrimonio histórico y natural.

Desde el Pla de Manlleu se puede ir hacia Montferri, donde destaca el Santuari de la Mare de Déu Montserrat. Como su nombre indica, la mítica montaña sirvió de inspiración al reputado arquitecto Josep Maria Jujol, discípulo de Antoni Gaudí.

Catedrales del Vino

Posteriormente se puede visitar Nulles, al noreste de Valls, cuyo principal atractivo es otro edificio obra de un arquitecto de línea gaudiniana: la bodega de la Cooperativa, de Cèsar Martinell.  La bodega, que todavía está activa y que produce excelentes vinos de la DO Tarragona y también cava, es un claro ejemplo de las llamadas Catedrales del Vino, construcciones modernistas relacionadas con la actividad vitivinícola muy presentes en la comarca. Desde hace unos meses es posible la visita comentada y una cata de los vinos producidos en Nulles.

También obra de Martinell es la Cooperativa de Cabra del Camp,  a unos veinte minutos en coche de Nulles. Cabra, que se encuentra en terreno montañoso,  es conocido por sus fuentes, esparcidas en el núcleo urbano y en los aledaños de la población, donde también hay varias cuevas visitables.

De camino, los que sigan con ganas de ver bodegas modernistas pueden pasar por Vila-rodona, donde encontrarán otro buen ejemplo de las Catedrales del Vino, y también se pueden adquirir sus productos en la agrotienda.

Cabañas de piedra seca

Antes de llegar a Cabra desde Nulles se halla el Pla de Santa Maria, donde se puede seguir la llamada Ruta de la Capona, un itinerario a pie o en bicicleta de unos dos kilómetros que visita las construcciones de piedra seca del municipio.

La arquitectura en piedra seca, en desuso desde hace décadas, se basaba en levantar construcciones agrícolas mediante piedras y sin ningún  conglomerado como el cemento.  Aunque el edificio más conocido del Pla es la iglesia románica de Sant Ramon, una de las pocas de este estilo  que existen en Tarragona. 





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