La gastronomía típica es una de las señas de identidad de esta localidad
El Patronat Municipal de Turisme organiza cada temporada turística las visitas guiadas por las calles de L’Ametlla de Mar donde se puede conocer la historia, la cultura, las tradiciones y las leyendas de este pueblo marinero de la costa del Baix Ebre conocido como La Cala. Sin duda es una buena forma para descubrir los encantos y los secretos de esta localidad tan ligada al mar.
La ruta, que recorre los lugares más emblemáticos de esta población, cuenta con nueve paradas donde se explica a los participantes temas como: la fundación del pueblo por pescadores del Grau de València y su relación con el Castell de Sant Jordi d’Alfama, las tradiciones religiosas, las leyendas de los bandoleros que habitaban aquellos parajes en el siglo XVIII, los naufragios de barcos delante de la costa de L’Ametlla durante la Primera Guerra mundial, etc…
Las visitas guiadas son gratuitas, previa inscripción a las oficinas de turismo de L’Ametlla de Mar, y se realizan todos los lunes, miércoles y viernes no festivos, a partir de julio y hasta el 15 de septiembre a las 7 de la tarde.
El puerto de La Cala
Una de las postales más características de la población es el puerto de L’Ametlla. Su construcción se inició el año 1929 y hasta el año 1986 fue el único puerto de Catalunya destinado exclusivamente a la actividad pesquera. La nueva nave de ventas está situada en el muelle de la ribera de la nueva dársena pesquera delimitada por un muelle pesquero de descarga que la separa de la dársena deportiva. La subasta de pescado se desarrolla todos los días de trabajo a partir de las 4 de la tarde. La tradición marinera de la localidad se puede comprobar también con la gran cantidad de restaurantes que tienen como base de su oferta culinaria el pescado y el marisco que diariamente traen las barcas que salen a faenar.
Según los entendidos en cocina, debido a la proximidad de la desembocadura del río Ebre, el pescado y el marisco de la Cala adquieren un gusto especial, peculiares sabores llenos de matices que siempre sorprenden al paladar del cliente.
Los platos más típicos son: el arrossejat, la fideuada y el suquet de peix calero. Pero no nos podemos olvidar de las típicas zarzuelas, parrilladas y mariscadas. El arroz también es un producto que adquiere sabores sublimes con las diversas maneras de cocinarlo: el arroz negro y el arroz a la masqueta (caldoso), son un buen ejemplo.
La miel, el aceite de producción propia comercializada con la marca La Flor de La Cala y las botifarres de arroz y de cebolla completan la lista de productos gastronómicos propios de la localidad.
Los 16 kilómetros de las playas de L’Ametlla de Mar configuran uno los parajes más encantadores y vírgenes de esta parte del litoral catalán. Su perfil abrupto, con bonitos acantilados va dando paso a todo un surtido de playas y pequeñas y acogedoras calas, cada una de ellas con características bien diferentes, unas de arena fina y blanca, otras con piedras, rodeadas de una vegetación típica mediterránea, donde los colores y los aromas de la naturaleza se confunden y toman magníficos matices. Además, son lugares idóneos para los deportes náuticos, especialmente para los amantes del buceo.
Sant Jordi d’Alfama
Pero el núcleo histórico de La Cala no es el único atractivo de la población. De hecho es interesante visitar el Castell de Sant Jordi d’Alfana, del siglo XIII, sede de la Orden de Sant Jordi d’Alfama, la único orden estrictamente catalana de la historia, y el edificio restaurado de otro castillo construido a caballo de los siglos XVII y XVIII. Está situado a unos cinco kilómetros al norte de la localidad.
Museo de Cerámica Popular
El museo de Cerámica Popular de L’Ametlla de Mar es otro de los atractivos del municipio desde que abrió sus puertas el 5 de mayo de 2001. Tiene su origen, en 1992, con la constitución de la fundación privada Martí-Castro. El edificio del museo está situado en un bello paraje natural, rodeado de pinos, algarrobos y olivos. Su colección, formada por piezas de cerámica procedentes de toda la Península Ibérica, está considerada la mayor de cerámica popular expuesta de Europa.
En sus salas permanentes se exponen unos 4.500 objetos ordenados en varios circuitos.