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Los secretos del Montblanc medieval

Uno de los atractivos es pasear por la terraza de Santa Maria 

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Gemma Casalé | 25/07/2009 21:02

Montblanc es una de las localidades más bellas de la provincia de Tarragona. Desde hace años la administración local se convirtió en el motor que impulsó la recuperación de su rico patrimonio arquitectónico y que, poco a poco, se está restaurando, volviendo a mostrar todo su esplendor.

La primera imagen que se queda en la retina del visitante es la de la muralla medieval. La fortificación se preserva y, año tras año, va mostrando nuevos tramos al descubierto, después de los trabajos de liberación de las casas que durante siglos se habían ido construyendo anexas a la muralla. Ahora, más de tres cuartas partes del recinto, que cuenta con más de 1.500 metros, ya relucen. Todavía se desconoce cuándo finalizará el proyecto global, que permitirá concluir una importante intervención de mejora del patrimonio local.

Desde la muralla se accede al interior del centro histórico a partir de distintos portales, como el de Sant Antoni o el de Sant Jordi, que permiten entrar a la ciudad vieja. Un núcleo histórico que conserva todavía importantes edificios y que han sido objeto de detalladas intervenciones de restauración. Uno de ellos es la iglesia de Santa Maria, la Major. El templo gótico por excelencia de la capital de la Conca, que durante los últimos años ha ido recuperando su antiguo aspecto. Concluida la restauración exterior e interior, el visitante puede conocer la iglesia, que fue construida gracias al esfuerzo de los vecinos de la capital de la Conca, pero también el interior de las capillas, con auténticas joyas de arte, como el retablo de Sant Abdón y Sant Senén, que fue financiado gracias a la aportación de una familia noble. Aunque tal vez el principal atractivo es subirse a la terraza de la iglesia, que fue restaurada también hace tiempo y que ofrece al visitante la posibilidad de poder observar una imagen de la capital de la Conca de Barberà distinta y desde las alturas. El precio de la entrada es de dos euros por persona, y el dinero se destina a los trabajos de mantenimiento.

Al pasear por Montblanc también es indispensable pararse en la Plaça Major. Se trata del corazón social de la capital de la Conca y en ella encontraremos, sobre todo durante el atardecer, a los vecinos de la población departiendo en las numerosas terrazas que hay en este espacio público.

La conciencia ciudadana para garantizar la correcta preservación de todos los elementos arquitectónicos medievales ha ido creciendo durante los últimos años. Es precisamente por este motivo que son muchas las casas que muestran con todo su esplendor los arcos o ventanas góticas. Hay algunos inmuebles que son especialmente recomendables. Se trata, por ejemplo, de la Fonda dels Àngels, que se encuentra en la Plaça homónima; también el antiguo palacio del Castlà, situado al lado de la iglesia de Sant Miquel, o el Casal dels Josa, que desde hace medio siglo se ha convertido en la sede del Museu Arxiu de Montblanc, cuya visita es obligada para conocer la historia y vicisitudes  por las que han pasado los vecinos de la capital de la Conca de Barberà a lo largo de la historia. A su vez, es especialmente recomendable la visita als Molins de la Vila, un conjunto de molinos medievales que todavía funcionan y que forman parte del amplio conjunto museo gráfico del Museu-Arxiu de Montblanc. Esta sección no está abierta todos los días, por lo que las visitas deben ser previamente concertadas ante las oficinas del Museu.

La visita en la capital de la Conca también debe completarse con la estadía en el interior de la casa de la vila, que cuenta con una pintura mural de Martínez Lozano que ofrece también una perspectiva distinta y particular sobre la villa Ducal. Mientras que también será de visita obligada el interior de la iglesia de Sant Miquel, que conserva con todo su esplendor y después de un largo proceso de restauración pinturas medievales en toda la parte superior del techo interior de este templo.

Desde la Oficina de Turisme del Ayuntamiento de Montblanc se ha diseñado una extensa oferta de visitas a la carta. Durante estos meses de julio y agosto todos los viernes se realizan visitas guiadas por el mercado, que cuenta con un origen de 1281. La oferta se complementa con una degustación de cava en la cooperativa modernista de Montblanc.

Además de éstas, también hay otras ofertas, como por ejemplo las visitas por la población medieval, que se complementan con menús de degustación –con distintos precios para adaptarse a los bolsillos del turista– .





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Promicsa | Redacción