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Pueblos de postal en el interior del Baix Camp

Riudecanyes, Vilanova d’Escornalbou, Duesaigües y L’Argentera mantienen vivo su aspecto más rural y tradicional 

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ISAAC ALBESA | 27/07/2009 21:11

El interior del Baix Camp ofrece pequeños secretos, rincones que bien merecen una excursión para poder descubrirlos. En el día de hoy visitaremos cuatro pequeñas poblaciones del interior de la comarca que se pueden hacer prácticamente una tras la otra porque están bien comunicadas, eso sí con carreteras en ocasiones sinuosas que los alejan de los núcleos más poblados de la parte central de la Costa Daurada.
La ruta por estas cuatro localidades– que en el siglo XIII integraban junto a Pradell de la Teixeta, Colldejou y La Torre de Fontaubella la Baronia d’Escornalbou– puede empezar en Riudecanyes, la mayor de ellas con poco más de un millar de habitantes y sin duda la más conocida gracias a la presencia de su pantano y también del Castell-Montestir de Vilanova d’Escornalbou, una construcción iniciada en el siglo XII –perfectamente conservada y que vale la pena su visita– tras recorrer cinco quilómetros por una carretera que sale del mismo centro de Riudecanyes
El municipio también permite al visitante conocer lo que es la tranquilidad, palabra que no tiene porque ir unida al aburrimiento. Lo saben bien en Riudecanyes, población de partida de numerosos senderos y caminos hacia las localidades próximas o hacia alguno de los parajes naturales que la rodean. De hecho, desde el ayuntamiento se han impulsado una serie de rutas para conocer los espacios naturales de La Pineda, la Sureda y la arboleda del Parc de les Glaneres, una visita que se puede combinar con un pequeño recorrido por las calles del núcleo de la población o una visita a la iglesia renacentista de Sant Mateu, de finales del siglo XVI o también participar en la numerosa actividad festiva y lúdica que se organiza a lo largo del año.

Junto al pantano

A escasos kilómetros de Riudecanyes tras voltear el pantano, junto al que se puede hacer bonitos paseos, nos encontraremos con Duesaigües, pueblo de poco más de 230 habitantes a los pies de la Serra de l’Argentera. Se trata de un municipio con un término  bastante abrupto. Su nombre procede de dos barrancos que confluían en el lugar donde hoy en día se asienta el pueblo. Pasear por sus pequeñas calles y sus cuidados rincones permite poder entablar una conversación con alguno de sus vecinos.  Para salvar los dos barrancos del pueblo, en 1893 se construyeron dos viaductos, dos monumentales puentes de piedra de 14 y 9 arcadas respectivamente. El viaducto de Els Masos fue declarado  elemento del Patromoni Industrial de Catalunya y su parte central fue volada durante la Guerra Civil. Todavía hoy se notan las marcas en su reconstrucción. En la primera quincena de agosto, Duesaigües celebra varios actos festivos tanto para los habitantes de la localidad como para los veraneantes, una programación que culmina con la fiesta mayor el 15 de agosto.

Tras Duesaigües continuamos el viaje hacia L’Argentera, a unos dos quilómetros por una carretera entre bonitos parajes. Cerca del núcleo urbano  está el túnel del ferrocarril más largo del Estado, el túnel de L’Argentera, que une las comarcas del Baix Camp y el Priorat, una obra de finales del siglo XIX con un túnel de más de cuatro kilómetros y cuya construcción significó una importante obra de ingeniería en aquella época.
L’Argentera es otra pequeña localidad de menos de 200 habitantes que también ofrece la posibilidad de gran cantidad de rutas a pie por los parajes naturales que la rodean. De hecho, desde L’Argentera se puede iniciar una bonita ascensión hasta el Castell d’Escornalbou, dirigirse hasta Duesaigües por un apetecible y sencillo camino de tierra o incluso desplazarse hasta la parte más alta de la Serra de l’Argentera con cerca de  700 metros de altitud. Pero volviendo al municipio, L’Argentera también ofrece bonitas vistas del pueblo y algunos rincones para contemplarlos con calma, como la plaza del ayuntamiento, por ejemplo.
Desde L’Argentera la ruta por el interior del Baix Camp puede continuar hacia Vilanova d’Escornalbou por una pista forestal totalmente acondicionada y por la que pueden circular todos los vehículos. Se trata de un municipio con dos pequeños núcleos: Vilanova y L’Arbocet. El primero tiene una estructura de villa medieval con algunas viviendas que todavía ofrecen estructuras exteriores, como puertas o arcadas, de los siglos XVIII y XIX.

La visita por estas cuatro localidades puede completarse con los atractivos de una incipiente gastronomía con varios restaurantes, también tiendas con productos agroalimentarios de la zona como el caso del aceite de la DO Siurana y otros productos autóctonos procedentes de una agricultura local que, a pesar de la crisis del sector, se mantiene como un puntal en las economías de muchas familias. 





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