La comarca ofrece lugares de interés como las minas de Bellmunt o las cuevas de La Bisbal
La comarca del Priorat ofrece grandes posibilidades para los visitantes. Evidentemente, todo lo relacionado con los vinos producidos en la zona es uno de los principales atractivos, pero no el único. Desde Falset se pueden iniciar varios recorridos y hoy nos situamos para empezar en Bellmunt del Priorat, localidad conocida por sus minas, hoy convertidas en museo.
La mina Eugenia conducirá al visitante al corazón de la tierra y explicará cómo era el duro trabajo del minero y cómo se forjó una manera de ser y de vivir propia de un pueblo minero, muy diferente de la que se llevaba en el resto de la comarca del Priorat. Este complejo fue el núcleo más importante de las explotaciones mineras de la cuenca del Priorat por sus dimensiones –unos 14 km de galerías subterráneas hasta 620m de profundidad– y por su rendimiento extractivo. Del mineral objeto de la explotación, la galena, se obtenía el plomo y se exportaba en lingotes. La Mina Eugenia, en activo hasta 1972, cuenta con un total de 20 plantas subterráneas. La visita guiada nos permite recorrer unos 700m de la primera planta, a 35 m de profundidad.
De regreso a Falset nos dirigiremos hacia Gratallops, localidad con una gran oferta de restauración y también con interesantes bodegas. En esta ocasión visitaremos la ermita de la Mare de Déu de la Consolació. Esta ermita se encuentra encaramada sobre una de las colinas de llicorella que rodean el pueblo de Gratallops y disfruta de unas vistas excelentes del corazón del Priorat y la Sierra de Montsant. Se puede acceder en coche y también a pie siguiendo un camino que sale a mano derecha de la carretera entre Gratallops y la Vilella Baixa. Con el paso de los años, la ermita ha sufrido varias destrucciones y fue quemada en dos ocasiones durante la Guerra Civil. En 1947 la ermita fue reconstruida y reabierta al culto.
Hasta La Figuera
De Gratallops la ruta continúa hasta el pueblo de La Figuera, que se encuentra a 575 m de altitud, lo que hace que disponga de unas magníficas vistas panorámicas de la comarca. Uno de los puntos privilegiados desde donde se pueden obtener dichas vistas es el mirador del Coll d’en Solans, situado a 1 km del pueblo, aproximadamente. Viniendo del pueblo del Molar un indicador a mano derecha señala su ubicación. En el borde del precipicio se halla un panel interpretativo que indica cada uno de los pueblos que vemos a nuestros pies. Otro de los sitios desde donde se puede disfrutar mejor del paisaje del Priorat es desde la ermita de Sant Pau, situada al noroeste de La Figuera.
En esta ermita se venera la Virgen de la Mola, de mucha devoción entre la población de los pueblos vecinos. A unos 500 metros al este de la ermita en dirección a la punta de la montaña se puede visitar el sitio de comandancia del ejército republicano durante la Batalla del Ebro. Desde esta privilegiada posición se pueden divisar hasta 40 km del río Ebro. Se trata de una trinchera reforzada con cemento desde la cual se tiene muy buena perspectiva de los campos de batalla.
Des de la ermita de Sant Pau, mirando al norte, se pueden divisar los Pirineos, las tierras del río Segre, la comarca de las Garrigues, la Serra dels Ports, el Maestrat de Castelló y tierras aragonesas.
Tras estas vistas nos podemos desplazar hasta la Bisbal de Falset para conocer las cuevas de Santa Llúcia. Este precioso abrigo de conglomerado de grandes dimensiones se encuentra a un kilómetro de La Bisbal en dirección a La Palma d’Ebre.
En su interior nace una fuente de agua potable que según dicen tiene el poder de curar los males de la vista, de aquí que la patrona sea Santa Llúcia.
Según investigaciones de Salvador Vilaseca, en esa cueva se encontraron herramientas de sílex de un asentamiento humano que existió probablemente en la época Magdaleniana del Paleolítico superior. Hacia el año 1800 se construyó una tapia alrededor de la misma para guardar rebaños de ovejas y cabras.
Hospital de campaña
Durante la Guerra Civil la cueva fue habilitada como hospital de campaña de las tropas republicanas. La cueva fue equipada con unas 80 camas, un quirófano y un depósito de medicamentos, y también se improvisaron unas dependencias comunitarias para los médicos y los enfermos. Todos los que allí murieron se encuentran enterrados en una fosa común en el cementerio del pueblo.