Paisaje y tradición se funden en el marco de las Muntanyes de Prades
El espacio de interés natural de las Muntanyes de Prades es una zona privilegiada para los amantes del turismo de montaña. Forman parte de la unidad morfoestructural del prelitoral catalán y el conjunto está constituido por varias sierras localizadas entre las comarcas del Alt Camp, el Baix Camp, la Conca de Barberà y el Priorat.
En su totalidad, les Muntanyes de Prades ocupan una extensión de 30.726 hectáreas de terreno, correspondientes a unos 307 kilómetros de vegetación. El Tossal de la Baltasana (1.202m) es el punto más alto, aunque también sobresales los picos de la Mola dels Quatre Termes (1.120m) y el Tossal Ras (1.087m).
El conjunto montañoso conforma dos sierras paralelas que discurren en dirección noreste-suroeste, con un pequeño corte en forma de llanura donde se asienta la Vila de Prades y separa los cauces de los ríos Brugent (tributario del Francolí) y Siurana.
La importante variedad de flora y fauna es objeto de protección y en un futuro todas estas especias serán preservadas gracias el futuro Parc Natural de les Muntanyes de Prades i el Bosc de Poblet. Por ello, los servicios turísticos están dirigidos hacia un turismo de calidad, evitando las masificaciones y que puede disfrutarse de la belleza del paisaje. Sin embargo, Prades se está preparando para liderar la oferta turística de las comarcas tarraconenses. Prueba de ello son los dos grandes proyectos que se están poniendo en marcha. Es el caso del Centro de Interpretación de las Muntanyes de Prades, que ya tiene la aportación económica del Consell Comarcal del Baix Camp, y la Via Verda, un recorrido por el entorno montañoso que tendrá una distancia aproximada de 35 kilómetros.
Los visitantes que quieran disfrutar encontrarán diferentes puntos de recreo, como por ejemplo Castellfollit, la ermita de la Santíssima Trinitat o la ermita de Sant Joan. La reserva de encinas más grande de Catalunya la encontramos al bosque de Poblet, inscrito en el Paisatge Especial d’Interés Nacional. Es una importante zona forestal protegida, que cuenta con un centenar de fuentes y una vegetación variada. La orografía de esta zona es especialmente atractivas para la práctica de diferentes deportes al aire libre, como por ejemplo la escalada o los recorridos con BTT. Lugares como las paredes de la Peña Roja en la Riba o el recorrido por el GR 175 nos harán disfrutar plenamente de estos parajes.
La práctica de los deportes de aventura se ha extendido durante los últimos años y en la Vila de Vermella pueden encontrarse algunos establecimientos especializados en escalada, barranquismo, tiro con arco o orientación. Todos estos servicios pueden contratarse desde Prades, localidad conocida como la Vila Vermella, y que merece un paseo por el núcleo histórico. Allí se encuentra la famosa fuente de Prades, desde donde brota cava todos los años durante la Festa del Cava.
Ubicado a mil metros de altura, Prades es una de las principales destinaciones turísticas de muchos tarraconenses, que quieren disfrutar de un verano suave y con agradables temperaturas. Antiguamente en la Vila Vermella veraneaban muchos enfermos de tuberculosis o que padecían una enfermedad respiratoria y que querían beneficiarse de las características climatológicas de este rincón del Baix Camp.
La ganadería, que con toda probabilidad fue antaño la actividad económica dominante, actualmente está casi extinguida exceptuando algún rebaño aislado de ovejas. Sin embargo, todos los veranos aún se celebra el Concurs Internacional de Gossos d’Atura.
Ferias y fiestas conforman un calendario repleto donde destaca la Festa del Segar i el Batre o la Festa de la Patata, este último, producto reconocido gracias a la variedad que lleva el nombre de la Vila. Sin embargo, la miel, las avellanas, las setas y el jabalí son otros de los productos que están relacionados con este paraje.