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El Perelló, puerta del Delta

La miel y el aceite, principales atractivos del municipio 

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Contactar con el autor Judit Pinazo | 27/08/2009 20:34

Situado en la comarca del Baix Ebre, a 30 kilómetros de Tortosa, El Perelló ofrece un paisaje diverso, donde se puede disfrutar del placer de la montaña, muy cerca del mar. A pesar de que cuenta con multitud de atractivos turísticos, sobre todo por sus playas, el municipio es conocido por su importante producción de miel. De hecho actualmente es el primer productor de Catalunya. A la entrada del pueblo queda clara esta particularidad con un cartel de Perelló, el poble de la mel. Es también muy destacable la producción de aceite virgen extra y los frutos secos.

Pero más allá de la gastronomía y las playas, el Perelló cuenta con  vestigios prehistóricos que le han valido la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La razón, las pinturas rupestres de Cabra-Feixet, situadas a unos 80 metros de altitud sobre el nivel del barranco de las Nines. Estas pinturas tuvieron un valor religioso y mágico. La magia en el arte de la caza convertía a Cabra-Feixet en un santuario, un poco apartado de las cuevas donde vivían las tribus. Estas pinturas son un claro reflejo de cómo vivieron nuestros antepasados más primitivos y aquellos animales que cohabitaban con ellos. Hoy en día, aún se conservan figuras que muestran a los cazadores con varias flechas en la mano, una cabra y un ciervo.

La Cova de la Mallada es otro de los vestigios prehistóricos de El Perelló. Descubierta en 1953, en las continuas excavaciones que se han realizado en este yacimiento lítico, se han encontrado 1734 piezas de sílex,  puntas de flechas y utensilios varios.

Otra de las paradas interesantes a realizar en la ruta por el municipio es la ermita de Sant Cristòfol, una paraje idóneo para contemplar el Delta del Ebre. En 1885 se empezó a construir, para cumplir la promesa que se le había hecho a Sant Roc, si salvaba a los perellonencs de una epidemia de cólera, que se presentó en ese mismo año. La ermita no llegó a finalizarse, hasta que en 1976 y con la ayuda de todos los ciudadanos del municipio, se finalizó. Está dedicada a Sant Cristòfol, a la Mare de Déu de Montserrat y cómo no, a Sant Roc.  

El Molí de Vent es otro de los elementos característicos del municipio. Se construyó en 1564 y durante centenares de años funcionó como molino harinero de trigo, producido en los campos del término municipal. Éste es el primer molino restaurado en Catalunya. Se reconstruyó confeccionando cada pieza a medida.

Y por último, cabe destacar las playas del municipio que se extienden a lo largo de 6 kilómetros de costa, desde el barranco de Perales hasta el Pont de l’Àliga.  Todas sus playas y calas se caracterizan por su tranquilidad y belleza natural, con aguas extraordinariamente cristalinas.

La de Santa Llúcia es la playa más conocida, pero también hay rincones de playas escondidas y rocosas, ideales para practicar la pesca deportiva y el buceo. 





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Promicsa | Redacción