Creixell y Roda de Barà se añaden este año a Tarragona, El Vendrell, Altafulla, Torredembarra y Calafell, territorios ya ‘conquistados’
Andrea tiene cuatro años y el brazo lleno de picaduras de mosquito. Algunas incluso se le han infectado e hinchado. La niña no puede agantar el dolor. Ha tenido que visitar al pediatra, que le ha recetado unos antihistáminicos e incluso le ha puesto una inyección. Vive cerca del parque del Francolí, un lugar que se ha convertido en su zona de juegos preferida. Se lo pasa bien allí, sobre todo subiendo y bajando en el barco pirata.
Pero, al parecer, también se lo pasan en grande allí los mosquitos tigre, insecto al que el pediatra culpa de las múltiples picaduras que tiene Andrea en su brazo. La cercanía del río, con poco agua en esta época, lo que ha favorecido la formación de pequeñas balsas de agua estancada, convierte este parque en un hábitat ideal para el mosquito tigre. Especialmente la zona del barco donde juega Andrea - y tantos otros niños -, «pues tiene muchas sombras donde el mosquito tigre se siente muy cómodo», advierte un médico.
Lo sabe bien Edurne, que ha padecido la furia de este insecto en sus piernas. Dice que a ella le picó también en el parque, mientras, sentada en un banco, veía cómo su hijo LLuc, de seis años, jugaba en el mismo barco que tanto le gusta a Andrea.
Edurne asegura que «las picaduras del mosquito tigre no son como las del mosquito normal, que no tienen nada que ver; son mucho peores. Es horrible. Además, no te pica una vez y se va. Mira - dice mientras enseña la parte inferior de su pierna derecha, llena de granos -, esto es una pasada. Y no sólo la cantidad de veces que te pica, sino lo doloroso que resultan estos aguijonazos».
Un vecino más
Sí, el mosquito tigre ha llegado a Tarragona y, al parecer, lo ha hecho para quedarse, por lo que, según los expertos, tendremos que acostumbrarnos a convivir con él como si de un nuevo vecino se tratara. Efectivamente, los datos corroboran este temor: el insecto ha continuado su expansión en el territorio catalán en el último año de una forma alarmante. Según los últimos informes del Departament de Medi Ambient i Habitatge de la Generalitat de Catalunya, en 2008 el mosquito tigre se encontraba presente en 87 municipios, entre ellos Tarragona, El Vendrell, Calafell, Torredembarra y Altafulla; pero ahora está ya presente en 119 municipios, pues se han incorporado, entre otros, los tarraconesnes Roda de Barà y Creixell. De hecho, el mosquito tigre se ha convertido ya en uno de los insectos que está causando más preocupación en los hogares españoles, según un estudio realizado en julio de 2009 por el instituto de investigación independiente GfK-Emer, que advierte de los riesgos de la consolidación de este mosquito en nuestro país.
De origen asiático
El mosquito tigre (Aedes albopictus) es originario del sudeste asiático y apareció por primera vez en Europa en 1979, en concreto, en Albania. No llegó a la Península Ibérica hasta 2004, año en el que se detectó su presencia en el municipio de Sant Cugat del Vallès, habiéndose desplazado dentro de mercancías como neumáticos usados o plantas de bambú.
Desde entonces su proliferación en Catalunya en general y en Tarragona en particular se ha incrementado con gran rapidez, debido a las características de la especie, entre ellas, su gran capacidad de adaptación.
El mosquito adulto mide entre 2 y 10 milímetros. Se le reconoce por las rayas blancas que surcan su cabeza y cuerpo, lo que le confiere un aspecto atigrado. Los huevos y larvas viven en pequeñas superficies de agua estancada, en áreas exteriores cercanas a la presencia humana. No les gusta poner los huevos en aguas en movimiento ni en grandes superficies de agua. Su ovoposición requiere que la media de las temperaturas mínima sea superior a los 12 ºC, con lo cual, en las zonas afectadas de la demarcación, su periodo de mayor actividad va de mayo a noviembre.
Se esconde en zonas de sombra. Vuelan sólo hasta unos 400 metros del lugar de cría. Las hembras, que son las que pican, producen muchas molestias por el elevado número de picadas que hacen. Las picadas del mosquito tigre suelen ser más duraderas, molestas y numerosas que las del mosquito común y, además, este mosquito pica de día, sobre todo a primera hora de la mañana, mientras que el mosquito común pica de noche. Aparece en el medio rural y urbano sin distinción, siempre que haya contenedores abandonados (latas, jarrones o bebederos) y sitios donde se acumule el agua de lluvia o de riego. En Catalunya no actúa como portador de ninguna enfermedad.
Difícil de erradicar
La plaga del mosquito tigre tiene una difícil solución, toda vez que erradicarlo requiere de un esfuerzo conjunto de toda la comunidad. La Generalitat y los ayuntamientos suelen realizar fumigaciones, aunque lo más recomendable es actuar contra la larva cuando ésta se detecta. Algunos pueblos del Baix Penedès han anunciado que multarán a quien no vacíe los recipientes con agua e incluso recomiendan poner flores de plástico en los cementerios para evitar su propagación.
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