Familiares, amigos y todo el fútbol catalán se unen para dar el último adiós al ex jugador del Reus Jordi Pitarque, en un funeral multitudinario celebrado en su población natal: L’Ampolla
Nadie quiso perderse la última cita con Jordi Pitarque. Todo el fútbol catalán estuvo presente en un funeral multitudinario. No sólo eso. Toda L’Ampolla, su población natal, se echó a la calle para rendirle una despedida cálida y sentida. Realmente la imagen de los alrededores de la iglesia Sant Joan Baptista era conmovedora. Rostros emocionados, gente de todas las edades... Pitarque dejó huella, eso ya nadie lo puede dudar. Aparecieron por la localidad ebrense Andoni Zubizarreta, Guillermo Amor y Albert Puig, como representantes del Barça. También lo hizo el presidente del Espanyol, Daniel Sánchez Llibre, acompañado del consejero Collet. Personalidades de la política catalana decidieron no olvidar a Pita. Ahí estaba Josep Maldonado. El Nàstic, con Josep Maria Nogués y Lluís Fàbregas, mostró su total apoyo. Ex granas como el meta Felip, amigo personal del capitán del Reus Álvaro, Antoni Pinilla y Joan Vizcaíno no fallaron. Cómo no, Ramon Maria Calderé, ex entrenador del Reus y ahora primer técnico del Teruel, acompañó a su actual futbolista Borja Abénia, también ex rojinegro y amigo de Pitarque.
Borja no paraba de soltar lágrimas, compartía taquilla con Pitarque hace menos de un año en la capital del Baix Camp. Con él, el ahora portero del Nàstic, José Moragón, muy afectado. El presidente de la Federació Catalana, Jordi Casals se presentó con algo de retraso, aunque consiguió entrar en la ermita, totalmente repleta. De hecho, muchísima gente tuvo que esperar fuera. El fútbol ebrense, con los presidentes de La Rapitenca, del Amposta, del Tortosa y de L’Ampolla reflejaron claramente su cariño hacia Pitarque. L’Ampolla ha decidido suspender su partido de este domingo ante El Cambrils Unió.
El hermano mayor de Jordi Pitarque encabezó la comitiva familiar. Amigos personales del joven se encargaron de ayudarle a transportar el féretro hasta el interior de la iglesia. Una imagen para el recuerdo. Se abrió un pasillo entre la gente, que no paraba de llorar y aplaudir. La mezcla de sentimientos era brutal. Una camiseta del Reus, firmada por toda la plantilla, acompañó a Pitarque en todo el trayecto. Una camiseta con el 7, el número que será retirado por el club hasta final de temporada en honor a Jordi.
Una plantilla destrozada
Capítulo aparte merece la plantilla del Reus. Fue tremendo ver a tipos curtidos en mil batallas como Joan Antoni Pallarès o el mismo Santi Castillejo llorar como niños. Álvaro, como capitán, volvió a tirar del carro en uno de los partidos más difíciles de su vida. Al final no pudo contener más la emoción y se abrazó a su novia totalmente hundido. A pesar de la tristeza, de la dureza y la crueldad del momento, ninguno de los integrantes del plantel tuvo un no por respuesta para los medios. Algo que demuestra perfectamente lo sano y lo sencillo que es este grupo. Por eso, Jordi Pitarque encajaba tan bien en él. El equipo, a pesar del golpe, decidió volver al trabajo ayer por la tarde.
Mientras, el presidente Alabart tenía que aguantar el tipo y atender a todas las personalidades, que querían llegar hasta él patra darle todo su apoyo. Alabart anduvo siempre acompañado por casi todos los miembros de la junta directiva del Reus. En este sentido, el club decidió desplazar a toda la expedición en autobús.Familia, amigos, compañeros y aficionados dijeron adiós a Pitarque, el joven que ha conseguido llegar al corazon de todos. Descansa en paz.