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Una oferta laboral por internet la lleva a blanquear dinero sin saberlo

La Policía Nacional ha detenido este año en Tarragona a trece personas que realizaban esta labor delictiva 

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ÀNGEL JUANPERE | 08/09/2010 20:47

El robo de dinero de cuentas corrientes a través de internet se ha convertido en algo habitual en los últimos años. Hay incluso bandas especializadas que, después de conseguir las claves, son capaces de acceder y sustraer dinero. Se trata habitualmente de grupos organizados que se encuentran en países del Este de Europa. Pero para que el dinero pueda llegar a sus manos necesitan de un intermediario que haga de puente para, de alguna forma, blanquear el dinero. Para ello suelen utilizar a personas del mismo país donde han cometido el robo.

Sólo durante el presente año, la Policía Nacional de Tarragona ha detenido a trece personas que, sin saberlo, se han prestado a este trabajo de reenvío de dinero a cambio de un porcentaje. Suelen ser ciudadanos en paro que ven en esta iniciativa una manera de ganarse unos 200 euros.

La historia de Rosa –nombre ficticio de una vecina de Tarragona que prefiere mantenerse en el anonimato– comienza como la de muchas personas que han caído, sin saberlo, en manos de bandas organizadas. En junio del año pasado recibió un correo electrónico a su nombre en su ordenador personal. La misiva, presuntamente, era de una empresa extranjera que buscaba gente de Europa que hiciese de «agente financiero». La carta estaba escrita en castellano, con muchas faltas de ortografía –posiblemente habían utilizado un traductor digital–.

La captación

El interlocutor buscaba a alguien interesado. Añadía también los requisitos y qué ofrecía. Se podían ganar unos 2.500 euros al mes. Primero te cogen a prueba y después depende del tiemporque cada uno pueda dedicar a este trabajo. No piden exclusividad ya permiten seguir trabajando en otras empresas. Para ser contratado, ponen como requisito abrir una cuenta corriente o poder utilizar la personal .

«Primero pensé que no me interesaba y no hice caso», asegura Rosa. «Sin embargo, una persona próxima a mí me dijo que por probar no perdía nada», añade la mujer, quien finalmente, en el mes de agosto, accedió. Respondió al anuncio y dijo que estaba interesada en el trabajo.

Al día siguiente, la supuesta empresa ya le respondía. Le mandaron una plantilla con los datos que tenía que rellenar –nombre, edad, teléfono, número de cuenta corriente, cuánto dinero puede sacar del banco en su solo día, etc– junto con el contrato de trabajo, que tenía que firmar y reenviar–.

Paralelamente, Rosa recibió la llamada de un hombre, con acento extranjero y que hablaba desde un teléfono con número oculto. Le preguntó si estaba decidida a trabajar para ellos y si tenía alguna duda. «Me dijo que me llamarían en dos días y me preguntarían si lo podía hacer». Así lo hicieron: «Entonces pensé que era una trabajo de verdad».

Y llegó el día de trabajar. «Me preguntaron cuánto tardaba en ir de casa al banco. Respondí que unos 20 minutos. Me dijeron que me harían una transferencia de 3.000 euros a mi cuenta corriente y que tenía que sacar el dinero y enviarlo, a través de una empresa especializada, a una dirección que me dirían por mensaje de móvil». Mientras acudía al banco, le enviaron dicha información, con la dirección y el porcentaje que cobraría por sus servicios: 200 euros. Pero en vez de utilizar la empresa que le recomendaron realizó el envío a través de Correos. Mandó el dinero a Ucrania. «Y me volvieron a llamar para que les diese el número de envío. Me dijeron que me llamarían la próxima semana, pero ya no lo han hecho más».

Ante este contratiempo, ella pensó que algo había hecho mal «e incluso me disgusté».

Segundo intento

Al cabo de unos meses, Rosa ya se encontraba trabajando. Y tanto en su correo personal como en el laboral recibió otra oferta de trabajo. «Pensé que era otra empresa y contesté al correo». Eso ocurría en marzo de este año. Y volvió a realizar la misma operación. En este caso envió  aproximadamente 2.600 euros a través de la empresa especializada, por lo que cobró una comisión de 200 euros.

Rosa pensó que en esta ocasión sí lo había hecho bien y que resultaba muy extraño que no la hubieran vuelto a llamar. De hecho, «hasta este momento pensé que era un trabajo legal», asegura –compungida– la mujer.

En junio recibió una tercera oferta de trabajo, que ya no contestó. «En julio estaba de vacaciones y recibí una llamada desde un número oculto. Pensé que era aquella gente». Pero en realidad era la Policía Nacional de Tarragona. «Me preguntaron si había estado trabajando para una empresa encontrada por internet». Tras responder afirmativamente, la emplazaron a pasarse por la comisaría para explicar a los agentes cómo fue «porque, según me dijeron, todo fue unaestafa, y había estado blanqueando dinero» para una banda de Ucrania.

De vuelta a Tarragona, Rosa acudió a las dependencias policiales.«Aluciné», asegura la mujer, cuando le explicaron lo que había detrás de esta estafa, «pero también lo pasé muy mal al ver dónde me había metido sin saberlo». El mismo día declaró en calidad de detenida y después salió en libertad con cargos. «La Policía se portó muy bien, estoy supercontenta con su trato».

Unos días después fue a declarar al Juzgado, «y desde entonces no he sabido nada mas del tema».

(Más información en la edición impresa del Diari de este jueves) 





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