La primera y única vez que CDC y UDC fueron a unas elecciones por separado (las generales de 1977), Convergència obtuvo el 17% de los votos en Catalunya y Unió el 5,7 %, es decir, una tercera parte. Hace ya 30 años, y desde entonces cada vez que hubo elecciones han subido juntas a la báscula y nunca se ha sabido qué peso electoral aporta cada una. Tantos años de convivencia han visto momentos de sosiego y de tensión. CDC está más por el victimismo y el sueño de la Tierra Prometida, y UDC, por defender los valores y por entrar en el gobierno de España. Duran ha sobrevivido políticamente a Pujol, lo que tiene su mérito, y de vez en cuando se permite advertir que Unió podría ir por su cuenta. La otra parte contratante oye esto como cuando en un matrimonio uno dice que podría irse de casa. «No lo hará, llevamos juntos toda una vida» –se dice CDC–, y acaban sentados a la mesa donde se cocinan las próximas listas. La coalición es fuerte como una roca, desde que no está Roca.