Cuentan que a un cirujano cardíaco se le averió el coche y lo llevó al taller. Una vez reparado, el mecánico le mostró la delicada operación de motor que tuvo que hacer para sustituir unas válvulas por otras y reparar conductos y filtros en medio de la complicada estructura capaz de asustar a cualquiera. Entonces, le dijo: «¿No cree, doctor, que es injusto que yo cobre menos que usted cuando hago un trabajo parecido al suyo?», a lo que el médico respondió: «Trate de hacerlo con el motor en marcha». Humilde mecánico de las ideas y las palabras, confieso que necesito parar el motor en verano. En beneficio de mi descanso y el de los amables lectores. Este año será en julio, porque en agosto, que es «cuando no queda nadie», van a producirse grandes acontecimientos, aprovechando precisamente estas ausencias, empezando por la sentencia sobre el Estatut.
En todo caso, felices vacaciones a quienes las tomen pronto, y a quienes se quedan de guardia si las hacen en agosto.