Hace un par de días me encontré con dos periódicos distintos con dos cartas sobre el mismo tema. En la primera un padre se asustaba al comprobar que dos de sus hijas le decían que al hablarles él en catalán la mayor le contestó que era un turista. La mediana no dijo nada. Bueno, sólo hizo una exclamación de forma grotesca y burlona. La otra carta se titulaba ‘Español en Lérida’ y decía: «Esta Semana Santa nos han visitado muchos turistas y en algunos casos han mostrado su sorpresa por la total ausencia de información en monumentos, rótulos, planos y puntos de información en español, ya que están únicamente en catalán, dejando de lado el español, que es la lengua oficial y hablada por más de la mitad de los habitantes de la ciudad, además de ser mayoritario en los turistas que nos visitan...».
Me da pena que en esta querida Cataluña terminemos por hacer estas cosas, que no son ningún adelanto, sino retroceso. Yo he estado en otros países y he visto cómo se esforzaban por hacerse entender en idiomas contrarios y daba mucha alegría. Espero que aprendamos.