El Papa Benedicto XVI ha publicado hace unas semanas una nueva encíclica titulada Caritas in veritate, en la que me han llamado especialmente la atención:
1. Que caridad es mucho más que justicia. La caridad no se acaba cuando el otro ha recibido lo que le corresponde según la justicia, va más allá: la caridad está atenta a lo que el otro necesita, le corresponda en justicia o no.
2. Que no se puede construir un mundo justo prescindiendo de la verdad. Es algo así como construir una casa sobre la arena y sin cimientos.
3. Que la caridad sin verdad no es caridad, se queda en formas más o menos exigentes de intentar ser solidario con los demás.
La verdad es la misma, antes, ahora y siempre; el punto de referencia sólido, garantía de éxito para toda empresa que se emprenda de cara a ella. El Vicario de Cristo hace unos meses, desde Africa, nos invitaba a vivir una vida más elevada en la que el hombre sea dueño de sus instintos más primarios y no al revés. Ahora pretende que en todas las esferas del mundo económico seamos más que solidarios, o sea, caritativos guiados por la verdad. Dos propuestas contenidas también en los Santos Evangelios. Desde luego, ¡vaya Papa más radical!