Fuego, petardos, bailes, cercavilas, diables, gegants, colles castelleres y finalmente muchas ganas de diversión con la que este año Salou cerró la comitiva que recordaba el 30 de Octubre los veinte años de segregación e independencia.
Para un vilasecano como yo... pensándolo bien, es un orgullo que se celebre este día, porque mientras se siga celebrando, siempre se quedará en la memoria histórica que Vila-seca y Salou fueron un solo municipio en aquellos tiempos.
Cómo ha cambiado Vila-seca veinte años después. ¡Que maravilla!, ahora toda la inversión se queda aquí. ¡Qué bonito está todo…! porque antes, casi todo era para cuidar que Salou estuviera a la altura para no perjudicar su turismo tan deseado.
Por aquel entonces, nunca entendí por qué una plataforma ciudadana pedía la independencia de Salou en aquel momento con tanta urgencia, peligrando una gran inversión como era un gran parque de atracciones que después de tantas disputas se terminó marchándose a París. Y vistos los titulares de la prensa de hoy, veo con más claridad, qué objetivo tiene la independencia de un pueblo o de un Estado o lo que sea. Aquello que el pueblo de Salou exigía no era más que conseguir manipular a sus ciudadanos para hacer disparates urbanísticos por intereses partidistas o particulares. Y ahora la Fiscalía les imputa hasta cuatro delitos: uso de información privilegiada, prevaricación, tráfico de influencias y aprovechamiento ilícito de información privilegiada.
Así es que ¡¡Viva la independencia!! y a seguir celebrándolo para no olvidar, porque este año, uno más, los ciudadanos y comerciantes de Vila-seca sin necesidad de hacer un escrito a todo el mundo para pedir ayuda económica lucirán por sus calles una maravillosa y fantástica iluminación navideña.