Lejos de tender a solucionarse, la huelga de los transportistas empeora a cada minuto que pasa. Y no por la huelga en sí, al fin y al cabo secundada por apenas un 20 por ciento de los camioneros, sino, sobre todo, por la impunidad con que hasta ahora han actuado los piquetes nada informativos. Sí, no se puede tildar de informativos a unos energúmenos que amenazan a trabajadores, que secuestran vehículos privados, que pinchan ruedas y destrozan todo lo que se mueve, que, en definitiva, creen que su derecho a la huelga está por encima del derecho de todos los demás a trabajar.
El Gobierno, como no podía ser de otra manera, promete mano dura. Tarde. No sabemos si por ‘talante’ o si por incapacidad, el país ya está paralizado, con funestas consecuencias para muchas empresas. Uno de los sectores más afectados es el de los agricultores y ganaderos –daba dolor ver las imágenes de los ganaderos tirando centenares de litros de leche–. Tanto, que los ganaderos gallegos se han ofrecido para escoltar los convoyes de camiones que decidan trabajar y enfrentarse, si llega el caso, a los piquetes.
Sí, esto es la guerra. A menos que el Gobierno aparque el talante por unos días y se decida a resolver de una vez por todas y con la contundencia que haga falta los problemas de los ciudadanos.
Alex Saldaña -
12/06/2008 10:15