Alex Saldaña -
18/06/2008 7:45
Francia, huérfana de un líder desde que Zidane colgó las botas, se puso en manos de su nueva estrella, Ribéry. Pero el jugador del Bayern Munich se lesionó cuando apenas se jugaba el minuto 8 del partido ante Italia. Un tipo extraño este Ribéry.
Convertido al Islam en 2002 –su nombre musulmán es Bilal– y casado con una argelina con la que tiene una hija de tres años, este francés es uno de esos patitos feos con que a veces nos sorprende un mundo que, como el del fútbol, ha cedido ante al glamour de jugadores como Beckham o muchos de los italianos con los que ayer se enfrentó, a menudo más pendientes de su imagen que de darle al balón. Sí, Ribéry es también conocido por apodos del tipo ‘Cuasimodo’ o ‘Cara cortada’ por su aspecto físico, que debe a un grave accidente automovilístico cuando tenía dos años de edad y que le dejóprofundas cicatrices en la cara. Pero él tiene claro que lo suyo es el fútbol, no el aspecto físico. Sabe que la belleza tiene más que ver con el interior que con el rostro. Por eso siempre se ha negado a una cirugía plástica.
Olé por este señor feo que brilla en una actividad cuyas figuras se comportan cada vez más como estrellas de Hollywood y menos como deportistas.