Alex Saldaña -
Tarragona -
21/06/2008 10:10
Ayer me lamentaba en este mismo espacio de la deshumanización en la que estamos cayendo, a raíz del drama que padece una familia –un matrimonio con un niño de cuatro años– de Torreforta que, con el padre enfermo e impedido para trabajar y la madre con un empleo temporal que le aporta 600 euros al mes, será desahuciada por haberse retrasado en el pago de la hipoteca.
Decía con impotencia que el sufrimiento de esta gente parecía no importar a nadie. No saben con cuánta alegría escribo hoy esta columna, qué placer siento al rectificar. Y es que la historia publicada ayer por el Diari ha levantado una oleada de solidaridad hacia esta familia y varias personas no sólo se han interesado por su problema, sino que algunas incluso les ofrecen pisos de alquiler a precios muy asequibles.
La verdad es que no me esperaba menos de los tarraconenses, de esos ciudadanos anónimos que tantas lecciones dan a políticos e instituciones. Lamento no poder decir lo mismo de los bancos, esos entes sin alma que sólo persiguen beneficios. Al precio que sea y caiga quien caiga. Aunque sea una familia trabajadora con un hijo de cuatro años.