Antoni Coll -
14/07/2008 08:00
No busque en ‘Els pòlders de la memoria’ (Arola Editors), con el que Eugeni Perea ganó el Premi Ciutat de Tarragona, un ensayo con índice temático y esquemas tomistas.
Cómprelo en cambio si le gustan los dietarios, el mundo de las sensaciones y los recuerdos, las impresiones que dejan en el alma las vivencias y viajes. Los observa y retiene Eugeni Perea en su libro, como los holandeses defienden sus pólders, las tierras ganadas al mar.
Prepárese para contemplar como una araña atrapa a su presa, para recordar el chapoteo infantil de los charcos gracias a las rusas katiuskes, o a imaginar cómo será una operación robótica en el quirófano de mañana.
Como el autor, yo contemplé las piñas de maíz secándose en los balcones de la plaza de Aínsa y las velas en la Plaza de San Wenceslao de Praga; como a él me afectan las cruces en la carretera y la mirada de los clientes de un viejo café. La gracia del libro, elegancia literaria aparte, no es que cuente su vida, sino la nuestra.