Antoni Coll -
Tarragona -
18/07/2008 08:00
El 13 de septiembre de 1936 llegó a Falset un autobús negro con calaveras pintadas. Descendieron 40 hombres armados. Llevaban una lista. A la mañana siguiente el jefe, Pasqual Fresquet, anunció desde el balcón del Ayuntamiento la muerte de 27 vecinos.
La ‘limpieza de fascistas’ (en realidad 18 vecinos eran de la Federació de Joves Cristians y los demás ‘de derechas’) fue una etapa del ‘autobús de la muerte’, brigada anarquista que recorría pueblos y llegó a matar a unas 250 personas. Quien guste de asomarse a la historia leerá de un tirón L’Omnibus de la mort. Parada Falset (Ed. Ara Llibres), del periodista Toni Orensanz, un libro magistral comparable al celebrado Soldados de Salamina, de Javier Cercas.
¡Esto sí que es periodismo de investigación! No revelo nada porque la gracia del libro está en el ‘tempo’ con que el lector acompaña al autor en sus descubrimientos. Es hora de que demócratas sin complejos iluminen los crímenes de la retaguardia en Catalunya.