Antoni Coll -
25/01/2009 18:51
El 21 de octubre de 2003, junto a otros 29 eclesiásticos de todo el mundo, Julián Herranz era nombrado cardenal por Juan Pablo II. Fue un reconocimiento a su labor incesante en el Vaticano desde 1960, cuando colaboró en la preparación del Concilio. Hoy presidirá, como enviado personal de Benedicto XVI, la clausura del Any Jubilar. Próximo a cumplir 80 años, el cardenal mostró una envidiable clarividencia al hablar del papa actual en la conferencia cuya asistencia dejó pequeño el gran auditorio de Caixa Tarragona. Citó tres grandes desafíos de Ratzinger: su valoración de la crisis postconciliar, que situó entre 1965 y 1985; la denuncia de la dictadura del relativismo y el fundamento laicista; y su esfuerzo a favor del encuentro entre razón y fe.
Antes de sacerdote, Julián Herranz fue médico psiquiatra. No hay duda de que admira en Benedicto XVI, aparte de su espiritualidad y capacidad intelectual, su facilidad para el diagnóstico de las locuras de nuestro tiempo.