Antoni Coll -
18/03/2009 08:26
La Plumilla del 15 de mayo del año pasado la acabé pidiendo «que se otorgue a la vida humana la protección que se dispensa en Doñana a la vida de un lince ibérico». Reproduzco la cita no para presumir de listo, puesto que no hay que ser un lince para advertir lo obvio, sino para mostrar hasta qué punto estoy de acuerdo en la campaña de la Iglesia a favor de los no nacidos.
Es lógico que al Gobierno le duela que se muestren sus contradicciones. La reacción del ministro de Sanidad ha sido decir que «el camino de la Iglesia no es el de la sociedad española». Sería una consideración sociológica, no sanitaria, como podría esperarse de un ministro del ramo. Pero es que desde el punto de vista de la salud o de la ciencia, no hay discusión. Actualmente la vida en el seno materno no se puede esconder. Es ridículo saber si se espera un niño o una niña y dudar de si es una vida humana. Para los gobernantes hamletianos el dilema no es ser o no ser, sino matar o no matar.