Antoni Coll -
20/03/2009 09:21
En el avión a Camerún, los periodistas interrogaron a Benedicto XVI sobre el preservativo como solución al sida que azota a África. La respuesta fue la de siempre: la mejor solución es la abstinencia de contactos sexuales fuera del matrimonio.
O sea: el mejor modo de combatir el sida es mediante la fidelidad. Hay quienes creen que esto es pedir demasiado, porque en las personas ven simples consumidores de experiencias pasajeras de placer. Incluso acusan al Papa de irresponsable cuando no de criminal por no recomendar el preservativo.
Se equivocan. No entienden qué quiere el Papa. Si alguien se empeña en vivir la promiscuidad de relaciones, la Iglesia no tiene ningún interés en tal caso de privarle del condón para que no coja el sida. Lo que pide es que vivan de otro modo. Es al ejercicio del sexo sin compromiso de amor a lo que se opone. No al plástico.
Y un añadido, no irrelevante: nadie como la Iglesia se preocupa por los enfermos del sida en África.