Cuando terminen las justas lágrimas derramadas por Haití ¿qué haremos? En el momento de la emoción los gobiernos reaccionan. El primero, el americano, con una ayuda masiva y eficaz, desplegando 10.000 marines para mantener el orden y la distribución de alimentos.
¿Quién no se apiada de los haitianos? Francia estaba a punto de expulsar a miles de su país y anuló la orden. Senegal, desde su propia pobreza, ofrece “un techo y un pedazo de tierra fértil” a los que deseen volver a Africa, de donde sus ancestros fueron arrancados por negreros europeos para trasladarlos a América.
¿Y Europa? Zapatero, como presidente de turno de la UE, tiene la oportunidad de impulsar un Plan Marshall para Haití y una agencia internacional europea de ayuda rápida para catástrofes.
¿No impulsó una Alianza de Civilizaciones, a las que sólo se apuntó Turquía pensando que así facilitaría su ingreso en la UE? Ahora tiene la ocasión de hacer algo más práctico y tangible.