Un matrimonio sufre que la Generalitat les haya quitado la tutela de sus tres hijos por prevención de posible maltrato. Creen que es un error y señalan que cuidaban a los niños
El 31 de diciembre Ionela daba a luz a su tercer hijo en el hospital de El Vendrell. Pero ni siquiera pudo verlo. «Dijeron que lo llevaban a la incubadora». No era cierto. De las cuatro y media de la tarde a las diez y media de la noche nadie le explicó cómo estaba el pequeño.
A medianoche dos mossos d’esquadra advirtieron a la joven que no podría ver a su hijo recién nacido. El Equip d’Atenció a la Infància i l’Adolescència (EIAIA) de Acció Social i Ciutadania de la Generalitat decidió quitarle la potestad. Era el tercer hijo que le quitaban el pasado año.
Los otros dos niños, de en torno a un año, están con familias de acogida y para el pequeño se busca a otra. No ha sido hasta el pasado jueves que Ionela y su marido Adrián han podido ver a los niños. «El mayor ya no me conocía. Antes era muy alegre, pero lo encontré muy parado», explica.
‘El sistema ha fallado’
El matrimonio niega las acusaciones para retirarles la potestad de sus hijos. Se muestran «tristes y enfadados», porque «el sistema en nuestro caso ha fallado. Ellos (la Generalitat) se creen que son inmunes. Nos miran con prepotencia. Lo que hay que proteger es a los niños de ellos», dice Adrián. Ionela señala que «el niño se merece estar conmigo. Ahora mi hijo no me dice mamá».
En abril el matrimonio llevó a su segundo hijo al consultorio de L’Arboç. «Le dio un ataque de llanto muy fuerte y le dieron convulsiones». Ionela explica que los llantos del pequeño habían sido muy intensos desde que nació. Del consultorio se le derivó al hospital Joan XXIII. Tras unas pruebas se creyó que el niño tenía algún problema en la cabeza.
Al no haber neurocirujano en el hospital se llevó al pequeño a la Vall d’Hebron de Barcelona. Tras un escáner se comprobó que el niño presentaba una hidrocefalia (acumulación de líquido en el cerebro) y se activó el protocolo de posibles malos tratos. Al niño ya se la ha operado en dos ocasiones para eliminar la acumulación de líquido y evoluciona bien, incluso no ha requerido implantarle un catéter para la expulsión de nuevas acumulaciones de líquido.
Pero con la hidrocefalia y tras el aviso de los médicos se optó por retirar la potestad a los padres como prevención. La madre del niño explica que no ha podido ver el informe y señala que los facultativos descartan que el niño sufriera un golpe pero apuntan que la causa puede ser un zarandeo, algo que la pareja, vecinos de L’Arboç, niega.
Los otros hijos
El EIAIA, con aceptación judicial, también retiró la custodia del hermano mayor y ahora del recién nacido. En estos casos el informe señala que se trata de una familia desestructurada y que no hay higiene en la vivienda en la que viven. Ionela y Adrián lo niegan.
El joven, de 23 años, tiene trabajo y gana «lo suficiente para tirar adelante a la familia en condiciones. Vivimos en un piso nuevo y está bien arreglado. No tenemos problemas». Pertenecen a la comunidad evangelista de L’Arboç, «lo que hace que tengamos unas creencias de respeto a la familia muy fuertes», explican.
El EIAIA confirma la retirada de la custodia y que se está a la espera de juicio. Ahora se hace un seguimiento tanto de los niños como de la familia. El matrimonio está convencido de que el juicio les dará la razón, pero temen al tiempo. «El juicio pueda tardar tres años. ¿Quién me va a devolver esos momentos con mis hijos?».
Sólo hasta hace unos días han podido ver a sus hijos, pero en compañía de cuidadores. «Para unos padres es difícil estar una semana sin poder ver a su hijo», como les han fijado el régimen de visitas.