Montblanc recibe y acepta una modificación inicial del trazado que minimiza el impacto en Lilla
Los peores presagios se han cumplido. Los estudios geotécnicos han localizado las temidas arcillas expansivas en los terrenos afectados por la construcción de la boca de Lilla de la nueva autovía A-27. Se trata de un tramo de 400 metros cuadrados y su hallazgo antes del inicio de las obras de perforación –a diferencia de lo que sucedió con el AVE– ha permitido que los técnicos definan cúal será el método de construcción para intentar evitar que los efectos de las arcillas se conviertan, de nuevo, en un pozo donde la inversión económica no tiene fin.
Pero los técnicos también se han visto obligados a modificar el proyecto ejecutivo de la obra, después de las reclamaciones formuladas por el Ayuntamiento de Montblanc, que exigía la materialización de la obra ya aprobada en el proyecto de impacto ambiental, donde el túnel de Lilla tenía unas dimensiones superiores a los 1.800 metros, mientras que en la adjudicación de los trabajos éste se había recortado en 300 metros.
Ahora, la decisión final que ha recibido el visto bueno del Ayuntamiento de Montblanc y la autorización de la alcaldesa de la pedanía de Lilla contempla distintas modificaciones: en primer lugar se procede a rebajar la trinchera que inicialmente tenía 35 metros de altura y provocaba un gran impacto visual en Lilla. En su lugar la nueva trinchera en ningún tramo llegará a superar los diez metros de altura. Ello es debido a que la cota por la que se construirá el túnel (con dos carriles separados para cada sentido de circulación) también será más elevada.
En segundo lugar, la modificación contempla la construcción de un falso túnel, que conectará con la trinchera antes descrita. En opinión del alcalde de Montblanc, Josep Andreu, «la solución a la que se ha llegado es intermedia entre nuestras reivindicaciones y su planteamiento inicial». Según el máximo responsable municipal, el actual proyecto provocará un menor impacto visual en la pedanía de Lilla.
La política
Andreu señalaba que viajará en breve a Madrid para poder «agradecer al director general de carreteras, Laureliano López Heredia, su dedicación en el proyecto», mientras se lamentaba de « no haber podido hablar con la subdelegada, Teresa Pallarés. Cada vez que la llamo está ocupada».
Mientras continúan las tensiones políticas, en el terreno el proyecto de construcción de la A-27 va cogiendo forma. En el tramo concreto del túnel entre Valls y Montblanc los operarios de la empresa adjudicataria ya están iniciando los trabajos previos a la perforación del túnel. Todavía no se ha determinado si se actuará de forma conjunta en las dos bocas, situadas en las pedanías de Fontscaldes y Lilla. A la vez que también queda en el aire el futuro del túnel y el paso de vehículos que transporten mercancías peligrosas, atendiendo la normativa actual y las posibles modificaciones que ello pueda comportar en el proyecto definitivo.
El diseño actual contempla dos bocas de túnel, que serán construidas de forma paralela por el interior de la montaña. Cada una de ellas será utilizada para circular en un sentido distinto. Unos metros antes de la boca de Lilla se construirán dos rotondas.