Unos cuatrocientos camiones transitan diariamente por la obra, donde transportan millones de kilos de tierra para construir un enorme terraplén y cubrir el barranco
A un ritmo de cuatrocientos camiones cada día las obras de refuerzo del viaducto del AVE en Montblanc van a toda máquina. Los técnicos advierten que, si las condiciones climatológicas acompañan, todo apunta a que en noventa días hábiles los trabajos estarán prácticamente finalizados o en su recta final. Todavía falta que lleguen unos 400.000 metros cúbicos de tierra que junto con el cemento compactan una gran pirámide inversa, diseñada para contrarrestar la presión que ejercen las arcillas expansivas, localizadas hasta sesenta metros de profundidad del subsuelo donde está el barranco.
Aunque no todos son optimistas. Algunos expertos consideran que la intervención en la que -una vez concluidas las obras de refuerzo- se habrán colocado hasta un millón de metros cúbicos de tierra, probablemente no serán suficiente para frenar los movimientos del subsuelo y, en consecuencia, en el viaducto del AVE.
Lo cierto es que se han registrado movimientos de hasta 3,5 milímetros por mes en los pilares más elevados del viaducto. Antes los pilares más altos tenían una altura de sesenta metros desde el suelo hasta la plataforma por la que circula el tren de Alta Velocidad. Ahora, en cambio, la distancia se va recortando pero la presión de las arcillas continúa. Para acabar de rematar la tensión, parece ser que también se ha registrado un pequeño movimiento de rotación en algunos pilares.
Sistema hidráulico
Precisamente por este motivo, fuentes consultadas por esta redacción apuntaban que el gran talud que se está construyendo para cubrir el barranco llegará a tener una altura de unos cincuenta metros. La intervención contempla instalar un sistema hidráulico en la parte superior de los pilares, con el objetivo de poder minimizar la presión que ejerzan las tierras.
Las obras que ahora se están llevando a cabo en el viaducto del AVE forman parte de una segunda fase de refuerzo. La primera se realizó pocos meses después de iniciar la explotación de la línea de Alta Velocidad, cuando se percibieron los primeros movimientos de tierra.
Por contra, en el interior de los túneles del AVE, después de una faraónica intervención de refuerzo, no se han constatado nuevos movimientos de tierras.