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Montserrat Caballé, la diva que debutó en Reus

La soprano tenía el papel protagonista de La serva padrona en la representación que se hizo en el Teatre Fortuny, en 1955

Glòria Aznar

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La voz de Montserrat Caballé se apagó este sábado para siempre. La soprano, considerada una de las mejores cantantes de la historia de la ópera, fallecía en Barcelona a los 85 años, una pérdida que fue lamentada unánimemente tanto desde el ámbito de la música y la cultura como desde la esfera política y social.

La historia ha querido que su debut y su último concierto fueran en tierras tarraconenses. Caballé pisó un escenario por primera vez en el Teatre Fortuny y lo hizo con el papel protagonista de La serva padrona de Pergolesi, en el año 1955. La carrera de esta voz única no había hecho más que empezar.

El barítono tarraconense Àngel Òdena, que tuvo el honor de conocerla, puso de relieve que «deja un vacío muy grande en el mundo de la ópera. Será difícil encontrar una persona como ella». Destacó asimismo «su timbre, precioso y su técnica».

De voz prodigiosa, Montserrat Caballé fue siempre diva fiel al Gran Teatro del Liceu, donde inició su «reinado» en el año 1962 con Arabella, aunque sus interpretaciones se han podido escuchar durante años en los principales escenarios de todo el mundo. Entre ellos, el Teatre Fortuny de Reus, con el que siempre tuvo una relación especial ya que fue donde debutó y al que volvió en repetidas ocasiones.

Si Reus fue la puerta de su debut, Cambrils fue el cierre de su brillante trayectoria. Su última actuación se produjo en agosto de 2014, dentro del Festival de Música de Cambrils, en el Parc del Pinaret, donde actuó junto a su hija.

María de Montserrat Viviana Concepción Caballé i Folch nació en Barcelona 12 de abril de 1933 en un familia sin recursos. Un desahucio en la posguerra la llevó a pasar de niña dos noches al raso y tres días en la Plaça de Catalunya con sus padres, antes de que un golpe de suerte cambiara el rumbo de de vida.

Durante 12 intensos años se formó en el conservatorio del Liceu gracias a la generosidad de la familia Bertrand, que le facilitó una radio y un piano y pagó sus estudios. Con apenas veinte años ganó la medalla de oro por sus estudios con Eugenia Kemeny, Conchita Badía y Napoleone Annovazzi como maestros.

«Quería ser cantante para pasar menos hambre, tener una vida mejor y ayudar a los míos», confesaría años más tarde. Fue Kemeny quien le capacitó para desarrollar su espectacular e impecable técnica respiratoria, que le permitió destacar desde la primera vez que pisó un escenario, el del Fortuny, con el papel protagonista de La serva padrona de Pergolesi, en 1955. «En Reus he cantado varias veces y volver me hace mucha ilusión porque es el lugar donde canté por primera vez», relataba Caballé a este diario en una entrevista publicada el 10 de junio de 2012.

La mundialmente reconocida soprano no faltó a la cita tampoco cuando el teatro se reinauguraba, el 15 de noviembre de 1988. Su última actuación en el escenario reusense tuvo lugar el 16 de junio de 2012 donde, junto con su hija, Montserrat Martí, celebró los 130 años del coliseo. Con su hija también cantó en el último concierto de la artista, que se celebró en Cambrils el 2 de agosto de 2014, en el marco del Festival Internacional de Música.

En su prolífica trayectoria, nada se le resistió. No pueden olvidarse su actuación en la Casa Blanca en 1985 ante Ronald Reagan o la intervención al aire libre junto al cantante Freddie Mercury, con quien, en 1988, grabó el tema Barcelona, que abanderó los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

El velatorio se abrirá hoy a las 14.00 horas en el tanatorio de Les Corts de Barcelona, donde también tendrá lugar el funeral mañana lunes, día 8 al mediodía.

Caballé se prometió con Bernabé Martí en el Teatre Fortuny de Reus. FOTO: ARCHIVO DEl periodista ENRIQUE RUBIO

Montserrat Caballé vivió uno de los momentos más emotivos de su vida en el Teatre Fortuny de Reus. Fue el día 28 de febrero de 1964 después de cantar Madame Butterfly cuando Bernabé Martí le regaló el anillo de compromiso.

«Fue después de la función. En el salón del teatro hicimos una fiesta con todas las personas que nos habían contratado y la gente importante de la ciudad», relató la propia Caballé a este diario en una entrevista en junio de 2012, días antes de volver a actuar en el auditorio reusense. 

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