La mediadora, que se ha sentido desamparada por la alcaldesa, señala que junto a su familia se plantea dejar el municipio. «A mis hijos ya los consideran víctimas en la escuela». Ghailan, que el lunes se reincorpora a su puesto dice que «no sé cuál será la reacción de mis superiores»
Fátima, que ha pasado los últimos días en casa recuperándose de tanta tensión, espera que llegue el lunes para volver a su puesto de trabajo. «No sé cómo va a ser mi vida y la de mi familia a partir de ahora». Lo dice no sólo por las relaciones con la comunidad musulmana, sino también con sus superiores en el Ayuntamiento y con la propia alcaldesa, a quien Fátima culpa de no protegerla e incluso de ofrecerla que deje su empleo y amenazarla de que no pondría en juego su carrera política por este tema.
Ghailan reconoce que su familia se plantea dejar la localidad. «En la escuela a mis hijos ya les dicen que son víctimas. No puedo permitir que mis hijos crezcan en ese entorno». Señala que de momento el lunes se reincorporará a su trabajo. «Lo haré como siempre. La alcaldesa me dejó claro que las amenazas del imán eran un tema personal y así lo he llevado».
Ghailan tiene claro que la polémica de los últimos días podría haberse solucionado hace dos años. «La asociación islámica me acusaba de que falsificaba documentos de arraigo social. Era falso porque como mediadora no tramitaba esos documentos. Le pedí a la alcaldesa un informe de mis competencias para demostrar que no era cierto, pero se negó a dármelo». Ghailan sólo consiguió ese informe cuando lo solicitó el juez.
La mediadora recibió la visita del diputado del PP Rafael Luna, que exige al imán que «no convierta el islamismo en fundamentalismo». Para Luna, «los inmigrantes deben adaptarse a los principios de nuestra convivencia, que es un estado de derecho y laico» y señala que «los líderes religiosos de cualquier fe no deben ocupar espacios que corresponden a las instituciones o representantes civiles de los diferentes colectivos. Si el imán pretende ampliar su influencia más allá de la mezquita, convirtiendo el centro en una oficina de gestiones paralela, no ayuda a su comunidad y sí creando un gueto».
La agrupación socialista de Cunit celebró una asamblea con la presencia del primer secretario en Tarragona, Xavier Sabaté, que manifestó el apoyo a la alcaldesa Judit Alberich por la gestión del conflicto. La ejecutiva local manifestó su apoyo a Alberich, mientras que la oposición de CiU, ERC e IC-EV ha pedido su dimisión al considerar que no ha defendido a una persona amenazada.