Google    diaridetarragona.com

Una mujer salva la vida de un vecino que quedó atrapado por las llamas

‘No me siento especial, sólo hice lo que hubiera hecho cualquiera en mi lugar’, asegura Maite Leal. Un bloque de la calle Ciutat de Reus de Salou quedó calcinado 

Compartir   Compartir en Facebook  Compartir en Twitter  delicious  digg  technorati  yahoo  meneame
CARLOS IZQUIERDO | 14/03/2010 21:04
Maite Leal, ayer, a las puertas de su piso, mientras trataba de limpiar los restos del incendio. - C.I

Ayer fregaba, entre sombras y hollín, los restos del incendio en su puerta. «Llevo todo el día y apenas he quitado nada», explica Maite, de 45 años. La escalera está deshecha. Se ha fundido por el calor de las llamas, cuesta respirar y no hay luz. «¿Hay alguien ahí?», pregunta a gritos una vecina desde la puerta. Para orientarse no queda otra que alumbrarse con una linterna. Una toalla mojada permanece en el suelo: «Fue para que no entrara el humo». Parece tranquila, asombrosamente tranquila, en la cocina el parte médico: «Me pusieron un poco de oxígeno y aún tengo tos, pero por suerte lo podemos contar», añade. Nadie diría que sólo una noche antes salvó una vida. «Me han felicitado, pero yo hice lo que tenía que hacer, lo que hubiera hecho cualquiera, lo que me dictó el corazón».

A las 22.15 horas de la noche del sábado se inició un incendio en la planta primera del  edificio Barcelona II de la calle Ciutat de Reus, de Salou, cuyos vecinos tardarán mucho tiempo en olvidar. «Escuché gritos, creí que se trataba de una pelea de pareja, pero salí al rellano y vi las llamas. La niña (se refiere a la hija del propietario del piso siniestrado), con un perro bajo el brazo, lloraba en la escalera y le decía a su madre que no entrase, que no entrase. Les dije que se bajaran a la calle, pero me gritaban que  el hombre estaba dentro. Rompí todos los extintores, pero el fuego ya era muy grande. Entré como pude, el techo se estaba cayendo y todo crujía, oía al señor dar golpes detrás de una puerta pidiendo auxilio pero no sabía dónde estaba. Cuando lo encontré tenía toda la cara y el pelo negro. Lo cogí del pecho y me lo llevé a la calle. Los bomberos me dijeron que estaba en estado de shock y que hubiera muerto carbonizado.

También me dijeron  que había sido muy valiente, pero que lo que hice fue muy arriesgado y peligroso. Sólo espero que esté bien». Como consecuencia del incendio, seis personas tuvieron que ser atendidas por inhalación de humo, aunque ninguna corre peligro.Ayer por la tarde, Gloria, que vive justo encima del apartamento calcinado, volvía a su piso tras pasar la noche en casa de su hija. Acaba de comprar una mascarilla, «iba a poner una pizza en el horno, mi hija se estaba bañando y de repente comenzó todo. Salimos corriendo, me lo dejé todo como estaba, me dejé hasta la puerta abierta, mi hija tuvo que salir en albornoz», recuerda.

«Después quería subir, pero los bomberos ya no me dejaron. Por suerte, uno de ellos nos bajó a nuestro hámster». Otros vecinos, los de las plantas superiores, tuvieron que permanecer encerrados en sus pisos. «Cuando abrí la puerta para bajar, el humo nos asfixiaba», aseguraba Mercedes, que vive en el quinto. De momento, y hasta que no se investiguen las causas, todo parece indicar que el siniestro se debió a un cortocircuito. El apartamento en el que se originó se mantiene precintado.Hasta el lugar de los hechos se desplazaron varias dotaciones de Policía Local, Mossos, ambulancias y Bomberos. «No se fueron de aquí hasta las dos y media de la noche». 





Publicidad

ÚLTIMAS NOTICIAS

© Diari de Tarragona
Domènech Guansé, 2 - Tarragona
Telèfon 977 299 700
Promicsa | Redacción