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Los rusos compran pisos en la Costa Daurada para alquilarlos

Ciudadanos de clase media empiezan a adquirir viviendas y apartamentos en Salou, Cambrils,Vilafortuny o Mont-roig para hacer negocio con ellos

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JAVIER DÍAZ | 02/01/2012 19:43

«Antes, los rusos que venían sólo buscaban casas de lujo, que estuvieran aisladas y les dieran mucha independencia. Ahora también quieren apartamentos de 200.000 euros o cosas más sencillas», comenta Paco Curp, director de la inmobiliaria Finques Gestiomar de Cambrils. Rusia ya no ‘exporta’ solamente turistas multimillonarios y ostentosos, los ciudadanos de clase media también se han animado a salir. Y la Costa Daurada es uno de sus destinos preferidos. «Empiezan a llegar clientes de nivel medio. Es un mercado incipiente, muy interesante, con el que hay que contar», afirma José Manuel Gonzálvez, de Finques Salou Mar.
Estos nuevos compradores se interesan por apartamentos, pisos o chalets adosados en Salou, Cambrils o Vilafortuny. Para algunos, tener una vivienda en la Costa Daurada es una inversión: aprovechan la bajada de los precios para comprar un inmueble y luego venderlo o alquilarlo. «Algunos hacen negocio con las viviendas: las compran y luego tratan de alquilárselas a gente de su país –compañeros de trabajo, familiares...– Incluso colaboran con agencias de Rusia. Aquí hay una chica rusa que tiene cuatro viviendas alquiladas», afirma Rafael Sánchez, propietario de Finques Sánchez, de Cambrils. «Suelen querer viviendas que tengan vistas al mar y cuesten alrededor de 220.000 ó 300.000 euros», explica Gonzálvez.
Grigory Bekishev es ruso. Visitó la Costa Daurada por primera vez como turista. Le encantó la zona y se estableció aquí. Es el propietario de la inmobiliaria CostaSalou, especializada en clientes rusos. «Vendemos, sobre todo, a familias que vienen a veranear a Salou. Son segundas residencias. No todos compran casas lujosas, también adquieren pisos normales. Eso sí, tienen que ser nuevos, no quieren nada viejo»,  indica.

Stock sin vender
Los rusos quieren invertir y las inmobiliarias se quieren quitar de encima su stock de pisos sin vender. Es la combinación perfecta. La última feria Meeting Point de Barcelona, por ejemplo, estuvo centrada en el mercado ruso. «Las inmobiliarias les ofrecen promociones y pisos de alto standing, que ahora no pueden comprar los españoles. No es la solución global a la crisis del sector, pero sirve para que se vendan unos cuantos pisos», señala Manuel Sosa, secretario general de la Cambra de la Propietat Urbana de Tarragona.
De todos modos, el mercado está muy parado. «La situación en Rusia tampoco es buena. Nosotros no hemos vendido nada desde verano», apunta Bekishev. «Las ventas son puntuales. Antes compraban más. Es complicado negociar con los rusos: son muy cerrados y no saben lo que quieren. Lo mismo miran algo aquí pero acaban comprando en la Costa Brava», añade Curp.
Internet es el principal canal de venta, aunque, con el aumento del turismo ruso en la Costa Daurada, también hay clientes que acuden directamente a las inmobiliarias. «Son muy desconfiados,  tienen poca experiencia porque empiezan ahora a salir fuera. Nosotros hemos contratado a una chica rusa para que nos traduzca la web al ruso. De momento sólo hemos vendido algún piso, pero creo que es un mercado con mucho potencial», concluye Gonzálvez.





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