Salou ha puesto en marcha un programa de educación vial en escuelas e institutos. Agentes de la Policia Local imparten clases teóricas y prácticas
El ambiente es distendido, ameno. Los alumnos están relajados. Están en clase de educación vial. Es una asignatura no evaluativa. No hay exámenes. Son estudiantes de segundo de ESO del instituto Marta Marta de Salou. El profesor es Enric Saldaña, cabo de la Policia Local. Empiezan hablando de ciclomotores. Un joven sale a la pizarra y explica cómo se señalizan los giros. «Siempre hay que marcarlos con la el brazo izquierdo. La mano derecha se utiliza para acelerar», dice. Un powerpoint muestra la función de los frenos, las llantas o los neumáticos. Es una iniciativa promovida desde la concejalía de Seguridad Ciudadana.
«Es una forma de acercar nuestra imagen como policías a los chavales, para que pierdan el miedo y acudan a nosotros si tienen algún problema. Les enseñamos conocimientos de seguridad y convivencia, para que eviten y corrijan malas actitudes. Salou ha cambiado mucho en los últimos años: hemos pasado de 5.000 habitantes a más de 25.000. Han venido personas de distintos países y culturas que desconocen normas y se tienen que adaptar», comenta Saldaña.
Este programa, cuya segunda fase ha empezado en enero, va dirigido a estudiantes de educación primaria, bachillerato, ciclos formativos, educación especial y de la Unidad de Escolarización Compartida. «Son jornadas pedagógicas cargadas de valores, necesarias para transmitir a la juventud una serie de normativas de seguridad vial y conseguir comportamientos responsables que repercutirán en una sociedad cada vez más concienciada, cívica y, por tanto, más segura en la carretera», explica Marc Alarcón, concejal de Seguridad Ciudadana, Protección Civil y Movilidad.
El equipo pedagógico de educación vial está coordinado por Saldaña y constituido por cinco agentes más de la Policia Local. Cada clase dura una hora. Su objetivo es enseñar a los jóvenes nociones mínimas de movilidad segura, prevención de accidentes y normativa en seguridad, «para que las futuras generaciones de conductores conozcan su entorno más cercano, los factores personales de riesgo y sus consecuencias y perciban el peligro que conlleva una conducción temeraria». Las lecciones teóricas van acompañadas de clases prácticas, a través de circuitos de habilidad en bicicleta, recortables y juegos didácticos.
«Es una formación y una información muy positiva para los alumnos, para que no comentan las infracciones que algunos están acostumbrados a hacer», señala Carme Sans, directora del instituto Marta Mata.