Aunque no existe cultura del ‘botellón’, con la crisis muchos jóvenes optan por comprar la bebida fuera de los locales.
Beber en la calle en Salou puede sancionarse con una multa de 300 euros. Así lo exige la ordenanza de Civisme i Convivència Ciutadana creada en 2010 y que se empezó a aplicar el año pasado. No es que hasta el momento no existiera ninguna normativa que lo regulara, aunque ésta, del año 2002, había quedado obsoleta. Así lo asegura el jefe de la Policía Local de Salou, José Luís Gargallo, quien asegura que a pesar de que se imponen bastantes sanciones de este tipo, en el municipio «no existe una cultura del botellón».
Durante el pasado año 2011 se impusieron un total de 918 sanciones, la mayoría de ellas durante los meses de verano que es cuando más aumenta la población turística. A pesar de ello, cabe destacar que esta cifra hay que entenderla como sanciones que se imponen a nivel de grupo. Según explica Gargallo, cuando se pone multas de estas características no es a personas aisladas habitualmente. «Suelen ser grupos de jóvenes que por desconocimiento de la ordenanza están bebiendo juntos y hay que sancionarlos a todos, por este motivo la cifra parece muy elevada», comenta.Es durante el verano cuando más denuncias por consumo de alcohol en la vía pública se producen. El perfil de ciudadano al que se le impone este tipo de sanción –explica Gargallo– suele ser gente joven «que por la crisis económica deciden comprar las bebidas alcohólicas en los supermercados, se juntan unos cuantos para poder compartir el coste de las bebidas. Se reúnen habitualmente en torno a un coche y antes de entrar a las discotecas o los bares de ocio nocturno, beben», comenta. En el caso de que los jóvenes que reciben la sanción sean menores –que también suele pasar– las denuncias llegan directamente a sus padres.
Desconocimiento
Y es que muchos de los turistas que pasan sus vacaciones en Salou, ya sea nacionales o extranjeros, desconocen la normativa. Según Gargallo, en otras poblaciones de España el ‘botellón’ no está sancionado y en determinadas localidades incluso habilitan zonas para ello. Pero teniendo en cuenta el gran número de turistas que vienen cada verano a Salou, en caso de no haber puesto en marcha dicha ordenanza, el consistorio corría el peligro que las playas de la localidad se convirtieran facilmente en zonas de botellón. Cabe destacar que antes y durante los meses de verano, el Ayuntamiento de Salou informa en distintos idiomas sobre los distintos puntos de la ordenanza de civismo, en la que, entre otras cosas, también se informa de la prohibición de ir con el torso desnudo por el municipio.
Multas por beber dentro del coche
A pesar que desde el consistorio se asegura que las multas únicamente se aplican por consumir en la vía pública, el Diari ha recibido algunas quejas de usuarios que aseguran que se les ha multado por beber en el interior del coche en el párking de una discoteca. En el primero de los casos, una vecina de Cambrils –que ha preferido mantener el anonimato– asegura que en el mes de agosto pasado se le multó con 300 euros por beber en la vía pública cuando realmente –dice– «estaba bebiendo dentro del coche».
«El agente se acercó al coche me hizo bajar la ventanilla y me informó de que no podía estar bebiendo dentro del coche», asegura. Al preguntar por la ordenanza, el agente le aseguró que «no podía beber en la calle ni tampoco dentro del vehículo. Además de ponerme la sanción de 300 euros cogió la botella que llevaba y la vació y la fue a tirar al contenedor que había al lado. Me pareció lamentable». Esta joven presentó una queja aunque no pudo demostrar que los hechos ocurrieran de esta manera y no le quedó otra «que pagar los 300 euros», afirma.
‘Pillados’ haciendo botellón en un párking
Beber en los aparcamientos de las discotecas también es motivo de multa ya que, según el Ayuntamiento de Salou, «la ordenanza lo permite en los parkings que den a la vía púbilca, porque los botellones pueden ocasionar molestias a los vecinos».
Mario y sus amigos fueron multados por echar un trago en el párking de una conocida discoteca del municipio. Fue en verano, antes de una fiesta organizada por estudiantes de una facultad de la Universitat Rovira i Virgili. «Estábamos apoyados en mi coche, haciendo un pequeño botellón antes de entrar a la discoteca. No estábamos haciendo ruido, teníamos la música apagada», asegura. «Se acercaron dos agentes de policía, nos pidieron la documentación y nos pusieron una sanciónde 300 euros. Como la pagamos a los pocos días, nos la rebajaron», añade.Otros jóvenes que también estaban bebiendo en ese párking tuvieron más suerte. «Cuando vieron a los policías se fueron corriendo. A ellos no les multaron», dice.