En su mayoría, son personas que trabajan en otros sitios pero viven en zonas residenciales de la costa
Los municipios de la costa viven mayoritariamente del turismo y el sector servicios. Abundan los hoteles, apartamentos, comercios, restaurantes... Se caracterizan por empleos temporales –en algunos casos, precarios–, centrados en la temporada de verano. En invierno la actividad decae. Hay poca industria. Sin embargo, los ingresos anuales de los habitantes de las poblaciones costeras son superiores a la media de la provincia de Tarragona. Altafulla, Cambrils, Vandellòs i L’Hospitalet de l’Infant o Salou son algunos de los municipios de la demarcación donde más se recauda por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
En Altafulla, por ejemplo, la base imponible por declarante del IRPF (importe que incluye rendimientos salariales, capital inmobiliario o variaciones patrimoniales) ascendía a 27.815 euros en 2009, según el último dato disponible del Institut d’Estadísitica de Catalunya (Iidescat). En Vandellòs i L’Hospitalet de l’Infant alcanzaba los 23.312 euros y en Cambrils, los 22.369. En la provincia de Tarragona, la media era de 19.327 euros; mientras que en el conjunto de Catalunya era de 21.668.
«Hay personas de clase media alta que han adquirido segundas residencias en las poblaciones de costa y han trasladado su domicilio fiscal allí. Además, en esta zona viven empresarios y autónomos del sector turístico, que generan mucha riqueza», explica Antonio Terceño, catedrático de Economia Financiera de la Universitat Rovira i Virgili (URV).
«Son municipios con una calidad de vida alta, con unos costes más baratos que en núcleos urbanos más grandes: se paga menos IBI, menos impuesto de circulación... Esto ha motivado que muchas personas que trabajan en otros lugares se hayan ido a vivir a urbanizaciones del litoral», añade Jose Miguel Martínez-Carrasco, profesor y experto en fiscalidad de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la escuela de negocios EADA.
Más rendimiento
Salvo excepciones, como el caso de Vila-seca –cuya base imponible por declarante se sitúa en 17.921 euros–, el nivel de ingresos de los habitantes de los principales municipios de la costa supera al de grandes ciudades como Reus (con 19.728 euros), Tortosa (18.676 euros), Valls (18.828 euros) o incluso Tarragona (23.043 euros). «En los municipios de interior, donde la actividad agrícola tiene un peso importante, los rendimientos son menores que en la costa», apunta Martínez-Carrasco.
«A pesar de la que la temporada turística dura sólo cinco o seis meses –continúa–, la actividad es lo suficientemente intensa para que comercios o restauarantes puedan vivir todo el año».
La recaudación por IRPF, en cambio, apenas reporta nada a los Ayuntamientos. «Es un impuesto estatal, cedido parcialmente a las comunidades autónomas. Está pendiente la reforma del sistema de tributación local. Evidentemente, los municipios se benefician del consumo que generan estas personas con un poder adquisitivo alto», comenta Martínez-Carrasco.
Matadepera y Sant Cugat del Vallès –ambos de la provincia de Barcelona– son los municipios catalanes que presentan una base imponible por declarante del (IRPF) más elevada, con 40.109 y 38.594 euros, respectivamente. Por comarcas, el Barcelonès (24.076 euros) y El Garraf (22.957) son las que registraron, de media, unos ingresos más elevados. El Tarragonés contabilizó 21.754 euros; el Baix Camp, 20.136; y el Baix Penedès, 18.766.
Renta familiar disponible
En cuanto a la renta familiar disponible bruta, las comarcas del litoral son también las que cuentan con unas remuneraciones salariales más altas. El Tarragonés, con un total de 3,27 millones, el Baix Camp (2,34 millones) y el Baix Penedès (1,12 millones) se sitúan a la cabeza en la provincia de Tarragona. El Barcelonès, con 32,52 millones, presenta la cifra más elevada de Catalunya.