Suciedad y coches parados, además de prostitutas, es lo que se ve para llegar a los accesos a la cavidad
La cueva de La Graiera de Calafell, un asentamiento del Paleolítico y que pudo ser un cobijo de los pobladores de la zona hace 20.000 años, está afectado por la práctica de la prostitución en su entorno más próximo.
La suciedad se acumula en los accesos y el Ayuntamiento es consciente de que la imagen que pueden encontrarse los visitantes no es la más adecuada para un destino turístico de calidad y familiar como el que se pretende potenciar.
La cavidad está en una ladera de la montaña de la Cobertera, entre Calafell y Bellvei y su acceso está a los pies de la antigua carretera, abandonada desde la entrada en funcionamiento de nueva vía que hizo la Diputació. En el punto donde se cruzan la actual carretera y la vieja, se ponen las prostitutas.
A cobijo
Los coches de los clientes entran en la vieja carretera flanqueada de árboles y oculta a la vista desde la nueva vía. Es por esa zona sin circulación por la que se llega al camino que accede a la cueva. En ella se acumula todo tipo de residuos y es posible ver a coches parados, lo que levanta quejas de los que acuden a la cavidad.
El Ayuntamiento reconoce que no es una buena imagen ni para el municipio, ya que además las prostitutas se colocan en uno de los principales accesos a la localidad, ni para el entorno de un yacimiento que además se presenta como visitable dentro de una oferta de turismo cultural.
Limpieza
En las próximas semanas trabajadores de un Plan de Ocupación realizarán tareas de saneamiento forestal de la zona para que tenga mejor aspecto y que pueda disuadir de la práctica de la prostititución.
El Consistorio también pedirá a la Diputació que acondicione el tramo de vieja carretera que ve desde la actual y hasta el acceso a la cueva. La Diputació realiza la conservación una vez al año, pero lo cierto es que la zona ya está cerrada al tráfico porque no accede a ningún lugar.
Se teme que el deterioro pueda llegar a afectar al yacimiento prehistórico, aunque según explican los arqueólogos que realizan intervenciones periódicas, de momento los restos no se han visto afectados. La zona de excavaciones y la propia pared se vallaron hace unos años para evitar que pudiera sufrir daños.
La pared también se vio afectada hace unos años porque era el punto al que acudían escaladores para hacer prácticas de escalada deportiva. En la piera clavaban los agarres y caminaban sobre los yacimientos, lo que provocó la alerta de los arqueólogos. Además de cercarse el yacimiento, una señal advierte de la prohibición de la escalada.