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La nueva atracción de PortAventura tendrá tres trenes con capacidad para 32 personas, que funcionarán simultáneamente
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La estructura de Shambhala, la nueva montaña rusa de PortAventura, estará lista a finales de marzo o principios de abril. A partir de entonces se iniciará la fase de pruebas de la atracción. «Las pruebas pueden durar un mes, dos meses... No lo sabemos con exactitud, pero será un periodo largo. No estará a punto para el inicio de la temporada del parque –previsto para el 30 de marzo–», explicó Luis Valencia, director del proyecto y de Desarrollo de PortAventura.
Unos treinta operarios, de empresas de cinco países, trabajan en su montaje. La atracción ha sido diseñada, de manera conjunta, por la compañía suiza Bollinger & Mabillard, la misma que se encargó del Dragon Khan, y PortAventura. «El diseño incide en la sensación de altura y velocidad, y hemos añadido elementos, como el paso por túneles, una zona de aguas o una doble espiral», apuntó Valencia.
Shambhala dispondrá de tres trenes, con capacidad para 32 personas cada uno, que funcionarán simultáneamente. «Darán más sensación de libertad que los del Dragon Khan», afirmó Valencia. Contará con cinco camelbacks (elevaciones durante el recorrido). «En cada uno de ellos, el viajero experimentará el efecto conocido como air time, perdiendo el contacto con el asiento. Será parecido al cambio de rasante de una carretera pero mucho más intenso», añadió.
La nueva montaña rusa, catalogada como «hyper, mega o gigacoaster» –será la más alta de Europa–, alcanzó su cima la semana pasada con la construcción de su tramo de vía más elevado (76 metros). «Ha modificado completamente el skyline del parque. El Dragon Khan parece su hermano pequeño, pero no ha quedado anulado. Ambas son complementarias», dijo Valencia. De hecho, se cruzarán cuatro veces.
Shambhala se ubicará en una zona de 14.000 metros cuadrados ambientada en el Himalaya, concretamente en Bhutan, uno de los países más aislados y menos conocidos del mundo. «La decoración está pensada para que aquellos que no suban a la atracción también experimenten sensaciones. Podrán pasear cerca de la estructura y acercarse a un lago por el que pasarán los vagones», señaló Valencia.