Los municipios de la costa concentran el incremento de habitantes en el tercer trimestre
Salou es el tercer municipio catalán con más población estacional. Tiene 27.016 habitantes empadronados, pero por la localidad pasan anualmente 1,6 millones de personas. Su población ETCA (equivalente en tiempo completo anual) es de 51.301 personas, un 89% más que la que reside habitualmente. Creixell ocupa el quinto puesto con 3.319 empadronados, 155.818 visitantes al año y una ETCA de 6.022 personas (+81,4%). Santa Susanna (+159%) y Pals (+92%) encabezan la lista. Son datos del primer informe del Institut Català d’Estadística (Idescat) sobre la población estacional en Catalunya.
Los municipios de la Costa Daurada –Roda de Barà y Calafell también están entre los diez primeros– concentran su población estacional en el tercer trimestre del año, coincidiendo con la temporada turística. «Salou destaca por un importante flujo de población en establecimientos turísticos, reforzado por las segundas residencias», apunta el informe. «Eso quiere decir que Salou dispone de un producto e industria turística potente y de calidad, generadora de riqueza y ocupación, que es un motor económico importante no sólo de la ciudad sino del territorio», afirma el alcalde del municipio Pere Granados.
Más servicios
La población estacional beneficia a alojamientos, comercios y restaurantes, pero supone un gasto para los ayuntamientos. «Tenemos que ampliar los servicios de policía, vigilancia, atención ciudadana... Hoy en día, tal y como está la cosa, es más un perjuicio que un beneficio. Nosotros nos mantenemos con lo que recaudamos de IBI y poco más», señala Francesc Sentís, concejal de Turismo del Ayuntamiento de Creixell. De hecho, el consistorio prescindirá este verano del servicio de socorrismo en la playa debido a la falta de liquidez.
El sistema actual de financiación es un handicap para los municipios turísticos, «ya que se produce un desequilibrio entre el gasto necesario para mantener en cantidad y calidad los servicios públicos, que se deben sobredimensionar; y los ingresos y recursos necesarios que recibimos para hacer frente al gasto. La necesidad de gasto en servicios y los ingresos disponibles para afrontarlo sufren un desequilibrio desproporcionado», concluye Granados.