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La magia de diseñar luces de Navidad

Luces de ensueño. Luminnio es la única empresa en toda Catalunya que diseña y fabrica luces de Navidad. Las de Tarragona, Calafell o Roda son algunas de sus obras

MARIA PEDREROL

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Los trabajadores de Luminnio, durante el montaje de distintas figuras lumínicas. FOTO: grupoinnion

Los trabajadores de Luminnio, durante el montaje de distintas figuras lumínicas. FOTO: grupoinnion

Navidad. ¿En qué pensamos? ¿Qué nos inspira? Fiesta, familia,  ilusión, emociones a flor de piel... y nostalgia, una gran nostalgia que, sin saber cómo, nos invade irremediablemente. Y es que la Navidad está repleta de elementos que nos traen recuerdos de infancia o que nos evocan otros nuevos que quedarán grabados para siempre en nuestro interior. Como sucede con las luces. ¿Quién no se transporta a la melancolía de su niñez cada vez que ve las calles iluminadas de Navidad? Y eso es porque alguien ha trabajado duro para despertar este sentimiento en cada uno de nosotros.

Precisamente esto es lo que consigue (o intenta) cada año Luminnio, empresa de Roda de Berà perteneciente al GrupoInnion y la única en toda Catalunya que diseña y fabrica luces de Navidad. Así lo asegura  Isidro de Quesada, responsable del Departamento de Desarrollo, Diseño y Planificación de Proyectos: «Cuando tengo que hacer un diseño nuevo pienso en sorprender, en transportar a las personas a una nostalgia infantil y crear en ellas espacios que se queden en su memoria». 

Para ello, Quesada observa las calles como si de un cuerpo o de un rostro se tratara. Son su inspiración porque «cada calle es distinta y cada una necesita su propio diseño». Es como un vestido, no a todo el mundo le sentará bien el rojo; y no a todas las calles les sentarán bien las bolas blancas.

Isidro Quesada (en el centro), junto con su equipo, trabajando en el diseño de las luces. FOTO: grupoinnion

Luminnio nació en 1999 como una empresa que daba soporte de mantenimientos de iluminación técnica para cines y supermercados. «A través de esto nos topamos con instalaciones de luces de Navidad en estos centros, y de ahí nació la idea de crear nuestros propios diseños», explica Quesada. Para hacerlos «primero hay que hablar con el cliente (generalmente, Ayuntamientos), ver el espacio dónde se instalarán las luces y saber con qué presupuesto contamos. A partir de ahí se traslada al equipo de diseño para que haga los esbozos». «Todo esto se hace en pleno verano», explica Quesada. «De hecho, en pleno julio o agosto mis conocidos se sorprenden porque estoy las 24 horas del día cantando villancicos», bromea.

Una vez hechos los esbozos, estos se imprimen a tamaño real en una impresora gigante llamada plotter y se envían a producción donde, por su ligereza, se trabaja con aluminio. Finalmente, las luces se instalan e iluminan no sólo las calles, sino también los rostros de todos los que las contemplan.

Encariñados con sus diseños
Muchos son los municipios de la provincia cuyas luces de Navidad son obra, tanto en diseño como en fabricación, de Luminnio. Quizá el más destacado sea la propia ciudad de Tarragona (con la iluminación del Mercat Municipal y del Puerto incluida), pero detrás vienen otros como Roda de Berà, Calafell, Segur de Calafell o Banyeres del Penedès y, años atrás, también Salou. De hecho, Quesada explica que «el árbol de 15 metros que había en Salou ahora se pone en Calafell, delante del Ayuntamiento». 

Aún así, el responsable del diseño de las luces en Luminnio no lo puede remediar: aunque asegura que «cada proyecto es diferente y a todos se les coge cariño», su ojito derecho es Tarragona ciudad. Recuerda con especial cariño los ángeles que no hace tantos años rodeaban la Plaza Imperial Tarraco: «Son unos de los elementos decorativos que, desde el departamento de diseño queremos conservar. Son figuras que provocan nostalgia y que, aunque parece que siempre son iguales, han sufrido una transformación con el paso de los años debido a su gran mantenimiento». Lo mismo quieren que suceda con la actual decoración de Mercat Municipal: «Podemos ver cascadas de luces que te evocan un espacio agradable que te invitan a visitar el mercado de toda la vida». Toda la vida es pura nostalgia.

Todas las luces se guardan en un almacén en la sede de la empresa, en Roda de Berà. FOTO: grupoinnion

Igual que viene, la Navidad también se va. Es cíclica. La dejaremos guardada en el cajón de los recuerdos durante 365 días hasta que su magia nos envuelva de nuevo. Pero, ¿permitiremos que se llene de polvo? «Nosotros almacenamos las figuras y materiales en los más de 1.800 metros cuadrados de nuestra central de Roda de Berà», explica Quesada. «Cada vez que se desinstalan las limpiamos con agua a presión porque con los días han acumulado muchos excrementos y polución. Una vez limpias se envían al equipo de mantenimiento, donde se verifica que las figuras funcionen correctamente y, si no es así, pasan a los montadores que las reparan y embalan para su mantenimiento hasta el próximo año».

El límite
Luminnio trabaja con productos de tecnología LED de última generación, que asegura un ahorro del consumo energético de hasta el 80% en comparación con las bombillas tradicionales. Aún así, Quesada y todo su equipo deben lidiar con el principal enemigo de toda empresa: el presupuesto. «Cada vez es mas bajo y esto se traduce en un diseño más básico. Pero a veces en lo simple está la belleza. Todo es cuestión de ser creativo: de lo más absurdo puede surgir la inspiración de un gran diseño».

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