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baloncesto

Ariadna Jané Català, árbitro de baloncesto: Una jueza entre gigantes

La vendrellense Ariadna Jané empezó en el baloncesto como jugadora pero tras un partido se fijó como objetivo arbitrar y abrir camino a las mujeres

Publicado: 04:00 - 20/03/2017


La figura del árbitro en el deporte suele ser un blanco fácil para las críticas, sobre todo cuando las cosas no van bien. A pesar de ello, a Ariadna Jané Català nada le frenó para interesarse por esta profesión. La del Penedès lleva ya cinco años en el mundo del arbitraje de baloncesto y actualmente, pita partidos de Segunda Catalana.

La joven, nacida en El Vendrell, lleva toda la vida bajo la canasta, ya que empezó como jugadora a los 4 años. Jané fue adquiriendo experiencia en el equipo de básquet de Vilanova. Pero años más tarde, en un partido de Preferente, le tocó una árbitro de Barcelona y empezó a barajar sus posibilidades para convertirse en trencilla. «La vi como un referente, como una meta para mí», asegura.

A los 16, empezó su carrera de colegiada en el Consell Esportiu del Baix Penedès y un año más tarde, decidió federarse. Durante esa época, Ariadna compaginaba su nueva ambición con su faceta de jugadora. Al llegar a primero de árbitro de escuela, la vendrellense tuvo que decidir si quería seguir jugando o prosperar en el mundo del arbitraje. «Para mí fue una decisión muy dura, ya que me encantaba jugar», confesó. Jané tardó dos años en tomar la decisión. «Opté por este camino por los valores que te enseña, por la gente con la que había tratado, por cómo te educa...», señala.

Ser mujer también le influyó. «Hay muy pocas que se dediquen y tenemos que intentar abrir las puertas a las niñas, que no lo vean como algo lejano», reivindica Jané. Actualmente, la demarcación de Tarragona cuenta con 54 árbitros de comité, de las cuales sólo tres son mujeres; 51 de escuela, con 6 colegiadas; y 52 auxiliares de mesa, 17 de ellas chicas. Desde la Federació Catalana de Básquet, cada vez intentan promocionar más a las mujeres para que tengan mayor presencia en esta profesión.

Para poder arbitrar en categorías superiores, la Federació cuenta con informadores que van a ver los partidos y evalúan a los colegiados. Observan qué pueden mejorar o si están preparados para pasar a un nivel más alto de exigencia. «Ascender es cuestión de constancia y de querer hacerlo mejor», afirma la colegiada. Desde el organismo catalán apuestan por la gente joven y por ofrecer una buena formación. «Estamos continuamente haciendo charlas de psicología, de mecánica, de criterio, etc. para mejorar», explica la vendrellense.

Dos veces al año, para febrero y en Navidad, los árbitros deben pasar unas pruebas físicas y de test para poder seguir arbitrando en su categoría y que les sigan dando partidos. «Hay que estar pendiente de los cambios en el reglamento y formarse continuamente», apunta Ariadna.

Desde la Federació Catalana de Básquet designan a cada colegiado varios partidos para el fin de semana por toda Catalunya. «El reparto siempre es muy equitativo, con un mínimo de dos partidos y un máximo de cuatro», comenta la trencilla. Para cada encuentro, Ariadna intenta repasar el reglamento de la categoría que arbitrará, así como el compañero con el que le toca, etc.

«Cuando arbitro, intento disfrutar yo y que los jugadores también lo hagan», confiesa. Jané considera que su tarea consiste en llevar el hilo y decidir lo que está bien y lo que no. «Soy partidaria de que un colegiado no tiene que ser el foco de atención», admite. Una de las cosas más difíciles de esta profesión para Ariadna es «que los problemas personales no te afecten en la pista», declara.

Cuando le preguntan por la cuantía de partidos arbitrados confiesa que no lleva la cuenta, aunque asegura que son muchísimos en sus cinco años de colegiada. Para Jané, el arbitraje «no es un trabajo sino un hobby». Aunque se cambió de bando, la del Baix Penedès sigue disfrutando como siempre del básquet e intenta que los que están en la pista también lo hagan desde el salto inicial.


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