Disfrutar del mar desde el aire

La Estació Nàutica Costa Daurada impulsa más de 20 actividades náuticas 

Contactar con el autor Judit Pinazo - 01/08/2009 21:09
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Durante unos cinco minutos de vuelo se puede gozar de excelentes vistas. FOTO: PERE FERRÉ

Las actividades náuticas o acuáticas son durante los meses de verano una de las mejores opciones para disfrutar de la playa y combatir las altas temperaturas. Deporte, aventura y ocio se combinan a la perfección para disfrutar de la playa y el mar de una manera distinta. Las posibilidades que ofrece nuestro litoral son muchas, cada vez más.

La Estació Nàutica Costa Daurada (www.estacionautica.info) cuenta con una veintena de propuestas relacionadas con el mar, para todo tipo de edades, gustos y bolsillos. Actividades más comunes como la vela ligera, el windsurf, el kayak o los bautismos de inmersión conviven al lado de otras propuestas más arriesgadas, y no tan populares, como el esquí náutico, el flyfish, el kitesurf, o el parasailing. El Diari  ha visitado dos playas del litoral tarraconense para conocer de cerca dos de las actividades que cada vez cuentan con más adeptos y más éxito entre los veraneantes, el kitesurf y el parasailing. Dos actividades que invitan a disfrutar del mar desde un particular punto de vista, el aire.

Pedro Sáez Aguirre es el propietario de la empresa náutica que ofrece un circuito de parasailing en la playa de Llevant de Salou. Hace quince años que tiene el negocio en marcha y asegura que la suya «es una de las actividades que más llama la atención a los bañistas». El parasailing es un deporte a medio camino entre el paracaidismo y otras actividades náuticas, como el esquí acuático. Consiste en elevarse en el aire sobre la costa gracias al movimiento de una lancha. Para ello, se requiere una embarcación rápida, un gran paracaídas y… ganas de volar. A primera vista parece que para montar en un paracaídas sea necesario dominar algunos conocimientos de esta disciplina, pero no es el caso. Es una propuesta apta para todos los públicos y que permite disfrutar del mar desde los aires y gozar de auténticas vistas de pájaro, a, ni más ni menos, que cien metros de altura del agua.

Collin Judge y su familia disfrutan estos días de unas vacaciones en Salou y la semana pasada se animaron a probar esta disciplina. Antes de empezar la actividad la expectativa entre sus tres hijos, ninguno mayor de diez años, era máxima y aunque tenían muchas ganas de probar la sensación de volar encima del mar, reconocían estar un «poco nerviosos». Nada que ver con su reacción una vez hecho el recorrido y en tierra firme. «Ha sido muy divertido», aseguraban los tres hermanos.

Una vez contratada la actividad, una lancha traslada a los clientes hasta una plataforma situada a unos cien metros de la orilla. Allí hay que subir a la embarcación que arrastra el paracaídas. Una vez en ella, un monitor nos coloca el arnés que va ligado al paracaídas y todo a punto para despegar. Sólo hay que sentarse en el suelo de la embarcación. La lancha arranca a toda velocidad y la simple fuerza del viento nos va elevando poco a poco. Sentados en el arnés y sujetos del paracaídas se ve cómo la embarcación se hace cada vez más pequeña, y poco a poco vamos ganando altura, hasta llegar a unos cien metros. A esa altura nada parece lo mismo, y claro está, todo mucho más pequeño.

Los que lo prefieran pueden volar acompañados, a modo de tándem, siempre y cuando las dos personas no superen los 120 kilos. 





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Promicsa | Redacción