Sus tres núcleos cubren buena parte de la fachada de la comarca del Montsià
Alcanar es un lugar único e incomparable por su situación privilegiada en el Mediterráneo, puerta sur de Catalunya, a medio camino entre Barcelona y Valencia. El municipio está constituido por tres núcleos bien diferenciados. Alcanar, Les Cases d’Alcanar y Alcanar-Platja, que cubren una buena parte de la fachada costera de la Comarca del Montsià.
Los orígenes históricos de Alcanar se hallan en el poblado ibérico ilercavón de la Moleta del Remei (siglos VII-II a. de JC), cuya población descendió posteriormente al llano en época romana: prueba de ello es que, muy cerca del actual núcleo urbano de Alcanar, se han descubierto restos de una villa, y otros indicios más. El poblado de La Moleta del Remei permite conocer estructuras de viviendas y graneros, entre otros. Además el municipio conserva también el yacimiento de Sant Jaume-Mas d’en Serrà que ha sacado a la luz un lugar interpretado como la residencia de un caudillo.
Los materiales arqueológicos aparecidos en estos dos yacimientos se hallan expuestos en el Centro de Interpretación de la Cultura de los íberos, ubicado en la Casa O’connor. El núcleo antiguo de la población es uno de los puntos de mayor interés turístico de la ciudad. Los callejones del casco antiguo fueron la cuna del núcleo de población que en la Edad Media se concentraba alrededor de una única calle estrecha, empinada y tortuosa. Situado junto a la iglesia de Sant Miquel, el casco antiguo estaba rodeado por una muralla de la cual se conserva una torre de defensa, la Torre del Carrer nou. Además, en las calles que conformaron el primer ensanche se pueden apreciar casas señoriales de las principales familias alcanarenses.
Otro de los puntos ineludibles de Alcanar es la plaza del Mirador, el más elevado de la población. Desde allí, se puede observar cómo Alcanar empezó a crecer en la falda de la Serreta, extremo de la Sierra del Montsià, y desde donde se puede disfrutar de una excepcional panorámica de la costa que baña las tierras situadas en el extremo meridional de Catalunya.
Y es que el mar está siempre pesente en Alcanar. La extensión costera del término municipal (12 kilómetros) presenta una variedad de playas –de fina arena, playas de suaves cantos rodados y acogedoras calas– para satisfacer los gustos de los bañistas.
Además, la calidad de sus aguas queda demostrada desde el año 1992 en que recibe, anualmente, el Diploma de Calidad por la Junta de Saneamiento, destacando la playa de Les Cases d’Alcanar que ostenta la Bandera Azul de Europa desde el 1994, máximo galardón que garantiza una playa modelo, desde el punto de vista sanitario y medioambiental. Playas limpias, tranquilas y con los servicios y equipamientos necesarios, constituyen la oferta turística de «sol y playa» del municipio de Alcanar.
Las Cases de Alcanar es un pequeño pueblo marinero nacido alrededor de una antigua torre de defensa contra la piratería (en un principio llamada de San Pedro y posteriormente de San Felipe), que fue destruida por los ingleses durante la Guerra del Francés.
Destaca la Iglesia de San Pedro, construida en la segunda mitad del siglo XIX. Hoy en día el puerto deportivo de Les Cases d’Alcanar puede satisfacer todas las necesidades de los amantes de la náutica. Muchos son los atractivos de este singular y pintoresco pueblecito llamado coloquialmente «Les Cases», pero dos lo caracterizan al máximo: sus tranquilas playas y su cocina tradicional marinera.
Langostinos preparados de mil y una formas, deliciosos suquets de peix, arroces, frutas y verduras, caracterizan la cocina del municipio. Además, la aparición de nuevas creaciones en el apartado de la repostería tradicional de la zona, como los carquinyolis, cocs, pastissets o las borrajas con miel, hacen de los restauradores canareus unos innovadores en la elaboración de postres y dulces muy variados.
Los amantes de la gastronomía pueden disfrutar de los mejores gourmets de la zona la primera quincena de diciembre en las Jornadas Gastronómicas de Alcanar.