La industria continúa siendo el segundo sector más importante en la provincia pese al aumento de la construcción
Pocos se imaginaban a inicios del 2008 la dureza con la que una, por entonces, incipiente crisis económica golpearía todos los cimientos de la sociedad actual. Un estudio presentado ayer por la Confederació Empresarial de la Provincia de Tarragona (Cepta) remarca que en los últimos 12 meses se han destruido 13.532 puestos de trabajo de los 83.503 que se habían creado en el periodo 2000-2007.
Según refleja el estudio uno de los sectores que peor le está sentando la crisis es la construcción. En tan sólo un año, en la demarcación de Tarragona se han perdido 12.636 puestos de trabajo relacionados con esta actividad. Y eso, pese a que el Fondo de Inversión Local (FIL) del Gobierno y otras actuaciones de obra pública han salvado parte del impacto negativo de la eclosión de la burbuja inmobiliaria. Lejos queda el periodo de 2004-2006 donde la construcción superó a la industria como segundo sector que ocupaba a más trabajadores en la provincia por detrás de los servicios.
Sector servicios
Sin embargo, esta tendencia cambiará. El director del gabinete de Estudios de la Cepta, Juan Gallardo, aseguró que en los próximos meses será el sector servicios –que concentra el 66% de la población activa de la demarcación– el que más empleo destruya pese a los esfuerzos de la administración pública para reducir el impacto generando ocupación a cambio de aumentar el endeudamiento.
El comercio al detalle, la hotelería y las actividades inmobiliarias o relacionadas con servicios a empresas serán las que encabecen la destrucción del empleo en el sector terciario.
En lo que se refiere al comportamiento de la industria ante la crisis, el director explicó que las actividades más vinculadas con los ciclos como el mueble, los vehículos de motor, los productos metálicos o la maquinaria textil son los que más puestos de trabajo han perdido. En este sector, el 2008 supuso la pérdida de 2.092 empleos, un 25% de los generados en los últimos ocho años.
En el lado contrario está la industria productora de alimentos, de las cuestiones mediambientales –como el ciclo del agua o el reciclaje– y la petroquímica, que no han notado la crisis de igual manera que el resto.