Rafael Jené fue nombrado director general de Caixa Tarragona en 1994. Seis décadas después del acuerdo por el que la Diputación de Tarragona fundó la entidad, Jené será el director general que acordó una fusión nacida con polémica
Los procesos de fusión deben ser reservados, pero la sociedad civil le ha acusado de llevar las negociaciones con falta de transparencia.
La operación comienza con una reflexión en el Consejo de Administración donde se plantea una visión de futuro con realismo y ambición. Realismo analizando el entorno y la ambición de crear la caja que nos pedirán nuestros clientes. Entonces definimos los objetivos de la operación.
¿Cuáles?
Territorialidad, proyección social y que el coste de la operación sea soportable para la entidad y las personas.
¿Pero por qué no se explica a la sociedad civil?
Ya lo expliqué tras la asamblea a la prensa. Ustedes publicaron que era la primera vez que Caixa Tarragona estaba dispuesta a una fusión. Nuestra reflexión no era en absoluto diferente a la de otras entidades. Entonces comenzamos múltiples contactos con otras entidades pero con la condición de la absoluta discreción.
O sea que callar era un compromiso en esos ‘contactos’.
Sí. Es lo normal en cualquier empresa. Has de buscar pareja adecuada, disponible e interesada. Tuvimos numerosos contactos.
¿Cuándo?
En las propias reuniones confederales de las cajas todo el mundo habla del impacto de la crisis, de cómo salir... Y todos decidimos ser discretos en esta fase para que ni Caixa Tarragona ni otras entidades ni otros procesos de negociación saliesen perjudicados. De esos contactos informamos regularmente a los órganos de gobierno de la entidad, que están obligados por ley al secreto profesional.
Hablaba de numerosos contactos. ¿Con quién?
No se lo diré. Forma parte del compromiso. Yo llamaba a puertas y otros me llamaban a mí.
¿Puertas de entidades de fuera de Catalunya o sólo de dentro?
De fuera y de dentro.
¿Por qué la fusión ha tenido que ser dentro de Catalunya? ¿No hubiese sido mejor una concentración entre distintas autonomías?
La concentración no tenía que ser necesariamente dentro de Catalunya. Ni lo dice la ley ni lo pone como condición el Banco de España. Pero en el caso de las cajas de ahorros es clave el tema territorial. Podría haber alguna ventaja en contactos con cajas de fuera, pero se pierde la identidad territorial.
Pero ahora dejará de ser una caja tarraconense.
Depende de cómo lo estructuremos. Yo eso no lo afirmo. La fusión debía cumplir simultáneamente las tres condiciones: un proyecto empresarial ilusionante, mantenimiento de una entidad territorial y que el coste social fuese asumible. No nos era válida una fusión que no cumpliese las tres condiciones a la vez.
¿La mejor alternativa para Caixa Tarragona era Caixa Catalunya?
Sí. Teníamos que buscar una masa crítica mínima.
¿Un gran tamaño por sí solo garantiza la competitividad y la viabilidad?
No. El tamaño es la condición número 1, pero también que se mantengan valores positivos. Puedes ser una caja de diseño, pero si no tienes pulmón financiero no sirve. Necesitamos un proyecto de expansión y reducción de costes e incorporar ventajas tecnológicas.
Aparte del volumen... ¿Caixa Catalunya es un buen socio? Es la entidad con más morosidad de Catalunya y España, la que tiene menor ratio de solvencia en Catalunya, sus resultados han caído un 80%...
No le puedo confirmar esos datos. Pero creo que es una entidad bien gestionada. Tenemos que escoger muy bien a qué actividades le daremos continuidad en la caja fusionada. Como todos, Caixa Catalunya tiene ratios mejores y peores, pero no hay ninguno que sea una alerta roja. Y nos aporta fortaleza al proyecto.
¿Esos ‘ratios mejores y peores’ se han tenido en cuenta a la hora de negociar la fusión?
Hemos hecho una parrilla de fortalezas, excepcionalidades de cada una y de alertas. No inicias contactos con gente si antes no tienes esa parrilla. A nadie le gusta perder el tiempo. Todo tiene un coste pero ha de ser soportable.
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