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El lado oscuro de Chery

La empresa china ha seguido a lo largo de su existencia una política de copia de modelos de otras marcas que la ha llevado a ser denunciada por imitación o espionaje 

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RAFEL VILLA | 04/09/2010 19:47
Los modelos de Chery ofrecen excesivos parecidos con otros previamente existentes. - DT

El anuncio esta semana de que la firma automovilística Chery estudiaba la implantación de una fábrica en Catalunya –y con dos candidatos en la provincia de Tarragona, L’Espluga de Francolí y Vila-rodona– sorprendió tanto por la forma como por el contenido. La visita relámpago efectuada por Montilla con la intención de anunciar un acuerdo firme con Chery que posteriormente quedó aguado cuando el propio president tuvo que reconocer que el acuerdo se limitaba a crear una comisión de estudio para analizar las posibilidades de Catalunya. El impacto mediático que se pretendía  en cercanía de unas elecciones en las que al PSC le pintan bastos quedaba así amortiguado.

Pero, por lo que respecta al contenido, seguían planteándose muchos interrogantes, el primero de los cuales era si realmente una empresa china, acostumbrada a pagar sueldos mucho más bajos que los catalanes y a fabricar bajo unas condiciones medioambientales mucho más laxas que las que se permiten aquí, podía estar realmente interesada en poner una cabeza de puente para entrar en Europa. Cabe la posibilidad de que la planta se limitase al ensamblaje de piezas procedentes de fábricas asiáticas, pero aún así los aranceles que debería pagar encarecerían mucho los precios que actualmente presenta Chery en el mercado asiático y que lo convierten, junto con Tata, en uno de los campeones de los automóviles low cost.

Por otra parte, la imagen ofrecida por Chery no es precisamente la de la empresa que cualquier gobierno ambicionaría captar, ya que arrastra numerosas denuncias por copias o espionaje industrial. La principal, la que presentó General Motors por entender que Chery había copiado el Daewoo Matiz (Daewoo es propiedad de General Motors) y el Chevrolet Spark, que está basado en el Matiz, para fabricar uno de sus modelos más conocidos, el QQ. Chery lo negó, afirmando que había dedicado más de un año a desarrollar el QQ a partir de la base del Matiz, pero añadiéndole 24 patentes de diseño.

El juicio no llegó oficialmente a ningún lado: el 80% de la propiedad de Chery es capital público del gobierno chino. Pero el periodista Vicent Partal publicaba esta semana en el portal Vilaweb que ambas partes pactaron no remover más el tema a cambio de que Chery no vendiese esos coches ni en Europa ni en Estados Unidos. Por eso, según Partal, Chery únicamente tiene fábricas en países como Irán o Rusia y no se ha lanzado aún al mercado occidental.

La empresa automovilística china ha anunciado recientemente un cambio de política que se traduciría en que comenzaría a fabricar gamas completamente desarrolladas por ella. Podría ser cierto, pero aún es muy reciente el último escándalo en el que estuvo involucrada, cuando la ex empleada de GM Shanshan Du y su esposo Yu Qin fueron detenidos en suelo americano y acusados de cometer espionaje industrial: entre 2003 y 2006, Du habría obtenido información sobre los sistemas híbridos de GM que posteriormente vendió a Chery mediante el disco duro de una empresa compartida con su esposo. En fin, todo es muy confuso.   





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