La propuesta se suma a la intención de cobrar un sobreprecio a los pasajeros obesos o a la de viajar de pie
Michael O’Leary, presidente de la aerolínea irlandesa de vuelos de bajo coste Ryanair, asegura en una entrevista al diario ‘Financial Times’ que ha escrito a las autoridades para solicitar que sus vuelos puedan disponer de un único piloto, ya que a su juicio los copilotos «son innecesarios», pues «ahora son los ordenadores quienes hacen la mayor parte del trabajo».
Aunque matizó que la presencia de dos pilotos sí es necesaria en los vuelos internacionales de largo radio, O’Leary considera que en las operaciones de su compañía los tripulantes de cabina (TCP) podrían hacer el trabajo del copiloto, ya que «sólo están ahí para asegurarse de que el piloto no se quede dormido sobre los controles del ordenador».
Para defender esta medida, que «ahorraría una fortuna a todo el sector», el polémico presidente recordó que en los trenes se permite el uso de un único maquinista, a pesar de que ello podría derivar en un accidente en caso de que sufriese un ataque al corazón.
«En 25 años y cerca de diez millones de vuelos, sólo hemos tenido un piloto que sufriese un ataque al corazón durante el vuelo, y aún así fue capaz de aterrizar el avión», añadió.
Una medida ilegal
Portavoces del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), rechazaron ayer «posicionarnos de forma oficial en cada ocurrencia de este tipo, porque creemos que se trata puramente de una estrategia de márketing, y entrar en este juego es darle más bombo del que merece».
En todo caso, recordaron que volar sin copiloto «es algo ilegal». La autorización de volar con un avión queda sujeta siempre al certificado de navegabilidad de la aeronave, y los Boeing 737 que utiliza Ryanair están diseñados por el fabricante para ser operados necesariamente por dos tripulantes.
Además, en la normativa EU-OPS, que regula toda la navegación aérea en la Unión Europea, se establece claramente que «la tripulación de vuelo mínima para las operaciones IFR (reglas de vuelo instrumental o nocturnas) será de dos pilotos para los aviones de turbohélice con más de 9 plazas y para todos los aviones con turboreactores (como los Boeing de Ryanair)». Sobre ello, desde Sepla lamentaron «tratar con tanta frivolidad un tema como tu propia seguridad».
En la misma entrevista publicada por el ‘Financial Times’, Ryanair asegura que se plantea adquirir hasta 300 nuevos aviones de los fabricantes Boeing o Airbus, siempre y cuando las condiciones de venta «fueran adecuadas», lo que eliminaría la posibilidad de que la compañía repartiese un nuevo dividendo a finales de 2013.
Márketing de guerrilla
El profuso empleo del márketing de guerrilla o extremo y del márketing viral (de efecto contagio) por parte de Ryanair le ha reportado numerosos éxitos hasta la fecha, y alguna que otra sanción económica.
Su presidente, Michael O’Leary, ha personificado esta apuesta por el márketing de guerrilla mediante puestas en escena en las que habitualmente aparece ataviado de la más diversa guisa. Se le ha visto de torero, de Papa de Roma, de Cupido o de hincha del Fútbol Club Barcelona, profiriendo críticas a sus competidores a diestro y siniestro y copando espacios informativos periódicamente.
También en Ryanair son maestros en el márketing viral, propiciando la aparición de sus ocurrencias en forma de información en los medios de comunicación, y generando una corriente de debates y rumores sin que lleguen a concretarse luego estas propuestas.
Es el caso de la proposición de cobrar un sobreprecio a los pasajeros obesos o de habilitar plazas en sus aviones para que determinados pasajeros puedan viajar de pie, nunca llevadas a término pero con una gran difusión de marca en forma de ‘boca-oreja’, especialmente en blogs y redes sociales de internet, el territorio habitual en el que se mueve el perfil de cliente de esta aerolínea de vuelos de bajo coste.
No en vano, internet es el principal canal de comercialización de sus productos, y es en internet donde las campañas virales que periódicamente lanza la aerolínea –como la posibilidad de suprimir el copiloto en los vuelos de corta duración– encuentran su máxima difusión e impacto.