¿Qué opinión profesional le merece la nueva marca de Caixa Catalunya, Tarragona i Manresa?
Mi opinión es que es una oportunidad perdida.
¿En qué sentido?
Es una oportunidad perdida de hacer un replanteamiento hacia el futuro. Estas personas dijeron el miércoles que, cambiando Caixa Catalunya por CatalunyaCaixa, «el orden de los factores altera el producto». Creo que esta afirmación es una tontería y no le encuentro ni pies ni cabeza profesional.
¿Es un mal trabajo?
Es un trabajo de diseño muy bueno, con un grandísimo profesional del diseño como es Claret Serrahima, pero falta una reflexión estratégica. Vamos a ver: ¿Quién ha creado la marca? Eso debe hacerlo gente que sepa llevar a cabo una reflexión estratégica, y decir que esa reflexión se ha hecho por haber cambiado el orden de las palabras carece de sentido.
El miércoles aseguraron que la base de todo fue esa reflexión estratégica...
Le contaré algo. Yo fui quien llevé a Caixa Catalunya a la televisión por primera vez, con sus primeras campañas publicitarias televisivas, a mediados de la década de los ochenta. El primer estudio de posicionamiento de marca que tuvo Caixa Catalunya se lo hice yo. En este país, la única entidad que ha hecho seriamente algo al respecto es la Caixa, con una marca que le ha permitido ir por todo el territorio español, y que se podrá exportar.
Un sector de consejeros procedentes de las comarcas de Tarragona se opuso a la nueva marca. ¿Por qué ellos?
Me parece que lo hicieron con toda la razón, porque CatalunyaCaixa me parece un problema. Me extraña que las personas que hoy están gobernando esta entidad hayan llegado a esta solución. No se puede empezar con un gabinete de diseño y que vayan saliendo nombres, sino que lo que hay que hacer es decir antes qué queremos ser de mayores. Y si es una cosa nueva, que sea algo para abrirse de verdad al mercado.
Afirman que así fue...
Pues han hecho una cosa que ni siquiera contenta a las tres partes. Y me pregunto si el hecho de haber cambiado el orden no se verá como una imposición de una parte sobre las otras. No sé qué habrá hecho Gabriel Ferraté (antiguo presidente de Caixa Tarragona), pero mi consideración sobre él es la de una persona de mucha valía y talento.
Se abstuvo en la votación de la marca.
Pues la abstención de un vicepresidente es un gesto muy significativo, es una abstención política. Si todo está tan bien explicado como dicen, ¿entonces por qué no lo entienden los consejeros de Tarragona? Yo también soy nacido en Tarragona, pero no creo que la falta de entendimiento se deba a eso.
¿A qué, entonces?
A que esta no es la manera de trabajar, no es profesional. Quizás Narcís Serra (presidente de la caja) y Adolf Todó (director general) sean unos magníficos economistas y gestores, que lo son y les tengo mucho aprecio personal, pero tendrían que explicarme cómo han llegado a esto. A mí me parece que no es lo que se tenía que hacer, porque no puedes darle total libertad a la gente que te tiene que hacer el diseño gráfico.
¿Se equivocan manteniendo ‘Catalunya’ y ‘Caixa’?
No es mi trabajo terminar dando un nombre, pero desde que yo estuve trabajando con Caixa Catalunya en los ochenta hasta ahora, fue una lástima no avanzar durante todo este tiempo. Por números, esta caja puede ser la segunda de Catalunya, pero por imagen es una pena. Con todo el tiempo que han tenido, es una pena a dónde han llegado, porque había tiempo más que suficiente para hacer un cambio sustancial.