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Trabajar por puro placer

Un centenar de desarrolladores informáticos, diseñadores y emprendedores participan en Tarragona en una maratón de 36 horas en la que tratan de tener listos prototipos de aplicaciones

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Vídeo y edición Norián Muñoz

Publicado: 20:52 - 26/10/2013


Sábado por la tarde en Tarragona. Falta una hora y media para que empiece un Barça-Madrid. Que no tiene la electricidad de un Guardiola-Mourinho, pero que sigue siendo un Barça-Madrid. Un partido que siempre será lo que es, lo que despierta y representa. Por eso se le llama ‘clásico’. Muchos se preparan para verlo en televisión. En los bares. En las casas.

Mientras eso sucede en la calle, un grupo heterogéneo de emprendedores, desarrolladores informáticos y diseñadores trabaja a destajo, metido entre cuatro paredes pintadas de negro, en la Capsa de Música de la Tabacalera. Debatiendo enfoques para aplicaciones web y móviles, programando código y diseñando propuestas de interacción con el usuario.

Han empezado a las nueve de la mañana. No van a parar hasta las ocho de la noche del domingo. Treinta y seis horas del tirón trabajando duro. Quien quiera, quien pueda. Han venido a participar en la ThinkIt Smartcity Hackathon, un encuentro en el que trabajarán por grupos para dar forma en tiempo récord a un prototipo de aplicación. Y lo harán por puro placer. Por la experiencia, por el enriquecimiento personal que puedan obtener, por los contactos o por lo que sea, pero en ningún caso por dinero.

A primera hora, una quincena de emprendedores han expuesto su idea de aplicación en breves presentaciones de un par de minutos. Al grano, que hay trabajo. Los participantes se han unido al proyecto que más les ha interesado, o estimulado, o convencido. Ha habido propuestas rechazadas. La vida es así y otra vez será. Pero nunca participantes rechazados. Eso no. Libertad para unirse a cualquier proyecto. Para quedarse. Aquí ni se gana ni se pierde. Se comparte y se enriquece.

Se han organizado seis grupos de trabajo en torno a seis ideas. Entre siete y ocho participantes por grupo. Jesús Ferré es uno de los emprendedores que ha logrado despertar ese interés. Tiene 40 años y viene de Amposta. En sus dos minutos ha explicado que le gustaría hacer una aplicación que se llamase On està. Ha explicado que hay una discoteca en Amposta que se llama ‘La Metro’ y que está en un polígono industrial. Muchos de sus clientes acceden a ella en bus. Con esta aplicación, podrían saber dónde está el bus en ese momento (calle tal con esquina cual), y calcular cuánto falta para que llegue.

Motivados

Ha convencido a Griselda Matamoros y Xavier Genaro, estudiantes de Ingeniería Electrónica en la Universitat Rovira i Virgili (URV). Dieciocho años ambos. De La Ràpita ella y de Tortosa él. Ambos conocían la discoteca. Se han visto a sí mismos utilizando la aplicación.

A Carles Casanova, 30 años, Ingeniero de Redes en una productora de televisión de Barcelona, pero nacido en Vila-seca: «Creo que es la idea más interesante de las que se han expuesto». También a Alfonso Egio (36 años), nacido en Barcelona y afincado en Tarragona. Físico. Freelance en proyectos de I+D. Desarrollador autodidacta. «Me ha parecido la idea más sencilla, realizable y con posibilidades de explotación».

¿Ha venidoAlfonso con la esperanza de que de aquí salga una start-up? ¿Algo con más recorrido? «He venido a pasar el fin de semana, básicamente. Está bien», dice mientras pega un mordisco a uno de los bocadillos que la organización ha puesto a disposición de los participantes.

Gratis. Igual que la inscripción. Y que el Wi-fi, y la electricidad, y el agua de las duchas. Aunque gratis no hay nada, claro. Paga el ayuntamiento de Tarragona, a través de Tarragona Impulsa. Paga la organización. Algún patrocinador. Alguien obtendrá algo. Cultura del intercambio. Cultura en red.

«A experimentar» es a lo que ha venido el último de este grupo. Se llama David López y tiene 21 años. Llegó de Sevilla hace un mes. Vive en Tarragona. Es programador freelance. Programador web. ¿Universidad? Ninguna. «La ESO». El resto, a base de horas por puro placer.

El proyecto ha evolucionado. Ahora es ya una aplicación móvil que manda un tweet personalizado con la geolocalización del autobús. Han dejado la discoteca de Amposta y se han centrado en la Empresa Municipal de Transports de Tarragona (EMT). David, el de la ESO que ha venido a experimentar, lleva un buen rato programando código, y la cosa avanza.

Hay que tener una fase beta

Entusiastas de su proyecto. Mañana domingo, a las seis de la tarde, tienen que tener algo presentable. Un prototipo de aplicación, en fase beta. Lo expondrán ante un jurado de seniors que los freirá a preguntas. El grupo ganador de entre los seis tendrá la oportunidad de un encuentro con el ayuntamiento de Tarragona. Quizás les ‘compren’ la idea. No hay dinero, claro, pero pueden conocer a alguien que sí lo tenga, que esté interesado en patrocinar la aplicación, la experiencia piloto como servicio municipal.

Hay proyectos de denuncia ciudadana (hacer la foto del mobiliario urbano deteriorado, geolocalizarla, enviarla al ayuntamiento a través de la aplicación), de productos agrícolas de proximidad, de aparcamiento en la ciudad... En todos los proyectos se respira el mismo entusiasmo. Participar es ganar. Y resulta que, en este caso, no es pose.

Y llega la pregunta: hackathon. Es un acrónimo. De hacker y de marathon. En inglés. ‘Maratón de piratas informáticos’, traducido a lo bruto. Y el Barça-Madrid. El partido es de pago. No se ve ningún televisor por aquí. ¿Geeks que sólo piensan en la tecnología? Bueno, sí. Algunos más que otros. Pero también los hay que miran fútbol. Habrá que ver el partido. Pues menudo problema. Se aceptan propuestas.


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