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Betún asfáltico de Asesa hasta en Nueva Zelanda

Esta empresa exporta el 80% de su producción a todos los rincones del mundo

Rafael Servent

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Instalaciones de Asesa junto al Port de Tarragona. FOTO: Cedida

Instalaciones de Asesa junto al Port de Tarragona. FOTO: Cedida

«Cuando en la costa Este de los EEUU saben que desde Tarragona sale un barco de Asesa en esa dirección, puede llegar a cambiar ligeramente la cotización del betún asfáltico en esa zona», explica Jordi Goñi, responsable de Personal y Organización de esta refinería con 53 años de presencia en Tarragona, donde destilan 1,5 millones de toneladas de crudo pesado al año, empleando a 113 trabajadores propios más entre 50 y 60 trabajadores externos.

Con 2,6 millones de toneladas de producto movidas al año (entre entradas y salidas de crudo, betún y destilados), de las que la inmensa mayoría pasan por el Port de Tarragona, esta empresa exporta hoy el 80% de su producción a todos los rincones del mundo. EEUU, América Latina, Oceanía... su betún asfáltico llega a cada rincón del planeta. Pero no siempre ha sido así. O no siempre las exportaciones han tenido tanto peso como ahora.

«En nuestro caso -explica Jordi Goñi-, la crisis tenemos que situarla entre 2010 y 2012, que es cuando termina el ‘Plan E’ del Gobierno Zapatero [un plan de impulso a la concesión de pequeñas obras públicas] y empieza el declive del mercado nacional hasta la situación actual, donde se ha dividido por dos». Fue en ese momento, tras el «récord de camiones cisterna de 2009», cuando el mercado estatal y las exportaciones se repartían al 50%, que en Asesa decidieron orientarse hacia la internacionalización y la búsqueda de nuevos mercados.

Con un 80% de la producción exportada, el negocio sigue adelante sacándole partido a unas infraestructuras portuarias que les permiten algo que les da una ventaja competitiva muy importante. No es otra cosa que la posibilidad de cargar buques de gran tonelaje, de hasta 35.000 toneladas, con una sola calidad de betún y en un tiempo récord.

«El betún es un producto muy sensible al precio, y los ‘traders’ quieren mucho tonelaje y rapidez», explica Goñi. Por eso «es una base muy importante nuestra capacidad de almacenar grandes cantidades de calidades homogéneas y cargarlas rápidamente al tener el pantalán aquí al lado, combinado con una alta capacidad de tancaje. No todos los puertos tienen esta capacidad de que, cuando llegue el barco, en el tiempo que consideran que es más productivo, puedan suministrar el producto».

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