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Objetivo: cero despidos

Las empresas que quieren evitar la reducción de la plantilla recurren a estrategias como reforzar el área comercial, incrementar la exportación y recortar en gastos generales o en el suministro de proveedores 

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Rafel Villa | 23/11/2009 16:27

En tiempos de crisis, todas las empresas recurren al recorte de trabajadores para reducir gastos y compensar la disminución de ingresos. ¿Todas? ¡No! Hay algunas empresas -pocas, eso sí-, que resisten ahora y siempre y que han echado mano de la imaginación para no tener que prescindir de un personal que, en algunos casos, ha costado tiempo y dinero formar y que será preciso tener en la plantilla cuando las vacas vuelvan a engordar.

¿Cuáles han sido las herramientas de estas empresas para no reducir la plantilla? Van desde las reducciones en gastos generales hasta estrategias como reforzar el área comercial para abrir nuevos mercados o el reciclaje de los trabajadores para destinarlos a nuevas líneas de negocio.

«Lo lógico habría sido eliminar personal, pero hemos hecho lo contrario: un apretón más fuerte a la actividad. Y para mantenerlo hemos necesitado más personal», explica Luis Márquez, director general de Traiber. Esta empresa, dedicada a la producción de prótesis y de herramientas para colocarlas, tiene la mitad de su negocio en la exportación. Teniendo en cuenta la extrema morosidad de la administración sanitaria española, ha optado por apostar aún más por los mercados exteriores, contratando a cuatro representantes para reforzar la presencia en un importante mercado y entrar en otros dos. ¿Cómo? Con una política comercial muy agresiva, para desplazar a las marcas previamente implantadas.

Otra estrategia ha sido el reciclado de algunos trabajadores para cambiar su perfil y afrontar los nuevos retos, que requerirán aumentar tanto la calidad como la rapidez en todos los procesos. De hecho, la formación es uno de los principales activos de Traiber, que dispone de un personal muy especializado gracias a que es la propia empresa quien lo forma. «Tiene una parte negativa, porque debes destinar dinero y tiempo, y otra positiva, porque haces una formación especializada y a tu medida», afirma Márquez.

También en Reus, otra empresa que ha conseguido mantener intacta la plantilla ha sido Teymasa, dedicada a la fabricación de envasadoras y paletizadoras. El trabajo ha bajado mucho, y también la facturación, sobre todo desde junio, ya que hasta entonces se iba tirando de los contratos firmados el año anterior. Este año sólo se han cerrado operaciones para la exportación. «Teníamos que mantener la empresa activa, aunque fuera con menos rentabilidad», explica Jaume Taulats, director general de la firma. Para ello se recurrió a la exportación a nuevos mercados, pese al riesgo financiero que esto suponía. Asimismo, los trabajadores que estaban inactivos pasaron al desarrollo de nuevos productos de cara al futuro, y se puso un acento reforzado en el área comercial.

Otros recortes en el gasto han pasado por eliminar las horas extra y dejar de subcontratar a talleres externos: «Hemos puesto a nuestros trabajadores a hacer los trabajos que antes se enviaban fuera», explica Taulats. Reducir otros costes como el teléfono y los proveedores han sido otras líneas de ahorro.

Invertir y reconvertir. AG Planning, empresa dedicada a la celebración de eventos, ha aprovechado la crisis para reforzar su posición y diversificar su negocio con nuevas ofertas como el Castell de Tamarit o la entrada en la restauración del hotel Imperial Tarraco. Esto ha significado una importante inversión, capitalizando los beneficios de años anteriores y contando con el apoyo del banco, que creyó en el proyecto. «La inversión nos ha traído más clientes y compensa el negocio que había caído en otras líneas», asegura Juan Manuel González, director financiero. Esta diversificación del negocio se ha realizado optimizando los recursos humanos para evitar una ampliación de la estructura.
Por su parte, Serviesport se habría visto forzada a recortar parte de su plantilla ante el cambio de contrato de suministro a su principal cliente. Para evitarlo, ha creado una nueva sociedad dedicada al mantenimiento de espacios comunitarios. «Hemos calculado lo que nos costaría el despido de estas personas y lo hemos invertido en crear la nueva sociedad», argumenta Gerard Monguió, cofundador de la empresa. La creación de nuevas líneas de servicio para emplear al posible excedente de plantilla se ha sumado al recorte en gastos generales, como la factura telefónica, que se ha reducido en un 50%, o la ropa del personal, que han conseguido a un precio un 25% más barato. Cada euro cuenta.





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